22 enero, 2012
LOS ESTRATOS HORIZONTALES
15 enero, 2012
PROCRASTINAR
Pocas cosas son tan universales como el propósito de pulir alguno de nuestros hábitos menos saludables, siempre que estrenamos un nuevo año. Buscamos rehacernos siquiera un tanto, como lo más natural, presentándonos al examen de mejora en su convocatoria de cada enero. Conque, dadas las fechas corrientes, en éstas nos andamos algunos, sabedores de que, no bien transcurrido medio mes, otros ya habrán tomado la decisión de procrastinar sus intentos. Sí, de procrastinar; eso que parece una cosa bien perversa, sólo de lo mal que suena, y que, empero, es un verbo tan latino como inaudito; una acción traducible en inacción, que significa posponer, diferir, aplazar. Y algo que, por cierto, puede llegar a ser enfermizo, según cuánto uno lo haga y cómo lo viva o se lo cuente a su psicólogo de cabecera. Palabra de tal.
O sea que saco lo de procrastinar las buenas intenciones de año nuevo, pero también porque observo que, en los días de recoger las zarandajas fiesteras, hay gente que posterga hasta lo más peregrino y eso me llama la atención. El otro día, por caso, estuve en el piso de un amigo (íbamos al cine) y acredité que aún tenía sin retirar algún que otro derrelicto navideño: el árbol chino de incierto plástico y unos cuantos muérdagos por ahí colgando. Ya; lo tengo que subir al camarote, se excusa calzándose los zapatos. Y su mujer me apunta con sorna: El año pasado hizo récord y tuvimos arbolito hasta casi febrero... En fin, aquello del no dejes para mañana, lo que puedas hacer pasado mañana, que dicen que dijo Wilde. Luego, volviendo de la peli, crucé media ciudad y anoté, a día 11, hasta cinco olentzeros y papanoeles trepando aún miradores y balcones. Me pregunto qué extraño desprecio al prójimo impide a sus propietarios quitarlos de en medio, una vez liquidada la locura de los regalos. Semejante indolencia, les pinta de cuerpo entero... Pero, en fin, como yo también quiero ser algo mejor este año, me voy a limitar a animar a todos estos flojos de la resaca navideña a que obren como mi vecino y amigo Agustín, quien cada 7 de enero sale a tientas de su piso con un pedazo de árbol artificial erecto (cargado de bolas bailonas, espumillón y cables con lucecitas colgando), y lo conduce pegado al pecho, torcido de caer, la visibilidad nula, haciendo equilibrios escaleras arriba hacia el trastero. Y, tal y como fatigosamente en él lo aparca, prometo que así volverá a su casa en el siguiente Adviento. Práctico como él solo, también es todo un ejemplo; porque Agus no procrastina como otros, no... Y, tan digno y donoso, cuando sube o baja el pino, de verdad, es cosa de verle.
08 enero, 2012
AFORISMOS DEL SILENCIO
No solemos elogiar a quien nos habla, por lo que dice,
sino al que calla, porque nos escucha.
PARLAMENTO
Los silencios son a veces
las partes más provechosas de una conversación,
y sin embargo nos parecen las menos necesarias.
INTERPRETAR
Nunca se explica mejor el amor
que cuando lo hace en silencio.
EMANACIONES
Como el vaho que exhalas en invierno,
la verdad de las cosas se evapora
cuando abandona el calor de tu intimidad y la muestras al mundo,
disfrazada de inútiles palabras.
SUTILEZA
La lucidez es un fruto que madura en el fértil erial del silencio.
31 diciembre, 2011
EL NUEVO FLAUTISTA DE HAMELIN
Pese a todo, tal vez sea necesario que toquemos fondo de una vez por todas, para rebotar y salir a la superficie. La tercera ley de Newton y la Historia avalan que esto será así, como siempre ha sucedido. De modo que tal vez se trate de que encuentren fuerzas y ayudas para aguantar un poco más quienes están mal, y de intentar ser más sensibles y solidarios con ellos quienes por suerte aún nos mantenemos en pie... Amén.
Conque 2011 se esfuma por siempre jamás. Repaso lo escrito en este cuaderno de bitácora y compruebo que su contenido ha sido este año más social, más político. Pienso que no podía ser de otra manera, no únicamente por lo difícil que es sustraerse a los efectos de una realidad tan cruda y envolvente, sino porque tampoco es deseable hacerlo. Y uno, desde luego, no va a escabullirse, por más poesía con la que quiera aliñar lo cotidiano. Esta locura de mundo que habitamos, continúa siendo un torbellino en permanente cambio, con sus enmarañadas e incomprensibles relaciones, con sus endémicas enfermedades, sus brechas y cicatrices mal cauterizadas, sus sangrantes olvidos (África), bajo el gobierno cruento de los mercaderes... En fin, conque termina el año, que decía antes, y podría resumir algo de todo lo que se me agolpa en la cabeza anotando palabras como zozobra, vértigo e incertidumbre, pero también solidaridad y esperanza, dos voces marcadas a fuego desde tiempos inmemoriales en el corazón del ser humano. No puedo evitar verlo y contarlo así, con la sensación de que la cosa se aguanta todavía, aunque sea con las benditas pinzas de un buen montón de gente que, pese a todo y todos, sigue pensando y obrando de buena fe... Y si, al final de todo, nos sigue quedando amor, que es lo que fervientemente creo, pues dejémonos de pamplinas y démoslo a quienes lo necesitan. De corazón, que sí. Y punto.
23 diciembre, 2011
POR QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS - Donne
«Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra. Si el mar se lleva una porción de ésta, toda Europa queda disminuida, como si se tratara de un promontorio o de la casa de uno de tus amigos o de la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad. Por consiguiente, nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti.»
«Inor ez da irla bere osotasunean. Gizaki bakoitza kontinente puska bat da, lurraren zati bat. Itsasoak lur-atal bat eramaten badu, Europa osoa txikitzen da, lurmuturra bailitzan, edo zure lagun baten etxea, edo zeurea. Edonoren heriotzak gutxiagotu egiten nau, gizateriari lotua nagoelako. Beraz, ez galdarazi inoiz norengatik ari diren hil-kanpaiak. Zugatik ari dira.»
«Nul homme n’est une île, complète en soi-même; chaque homme est un morceau du continent, une part de l’ensemble; si un bout de terre est emporté par la mer, l’Europe en est amoindrie, comme si un promontoire l’était, comme si le manoir de tes amis ou le tien l’était. La mort de chaque homme me diminue, car je suis impliqué dans l’humanité. N'envoie donc jamais demander pour qui la cloche sonne: elle sonne pour toi.»
«No man is an island, entire of itself; every man is a piece of the continent, a part of the main. If a clod be washed away by the sea, Europe is the less, as well as if a promontory were, as well as if a manor of thy friend's or of thine own were: any man's death diminishes me, because I am involved in mankind, and therefore never send to know for whom the bell tolls; it tolls for thee.»
Meditación XVII de Devotions Upon Emergent Occasions. John Donne (1624).18 diciembre, 2011
PONER LA MESA
Peras y uvas - GrisUna vez seleccionada la mantelería (tela o hilo), colocamos los platos, a cuya izquierda se disponen las servilletas. En algunos casos, según lo formal que sea la comida, se suelen colocar platitos para el pan (de plata, alpaca, porcelana), a la izquierda superior del plato. Igualmente, debajo de los platos a utilizar, se puede colocar un plato base (también llamado bajo-plato o de respeto), que no se usa para comer y que se retira antes de servir los postres.
Reconocer los cubiertos y las copas permite no equivocarse en los manejos, cuando uno es invitado. La disposición de la cubertería, la vajilla y la cristalería es importante. Los cubiertos se disponen teniendo en cuenta que los más alejados del plato son los primeros a utilizar. Los tenedores se colocan a la izquierda del plato y los cuchillos y las cucharas a la derecha. Fundamental: los cuchillos siempre con el filo hacia el plato. En la parte superior de éste se colocan los cubiertos para postre o fruta. Esta forma de disponer la cubertería, que es la europea, se llama continental.
En cuanto a las copas, lo más normal es situarlas un poco escoradas a la derecha superior del plato, en línea de mayor a menor y de izquierda a derecha... Aunque su adecuada ubicación no siempre asegura que sepamos para qué es cada una de ellas. Hasta hace unos años era de rigor que la copa del agua fuera la más grande, pero hoy ya se ve a mucha gente que prefiere servir los vinos tintos de calidad en las copas más hermosas, que, según los expertos, permiten la evaporación de aromas sin dificultad. Como es bien sabido, para el vino blanco, y también para el cava y el champán, se suelen usar copas alargadas de cuello estrecho y tallo largo que permite cogerlas sin calentar el vino con la mano. Por cierto, las copas nunca han de llenarse hasta el borde, en especial las de cava o champán.
Y, en fin, esto es lo básico... pero también lo suficiente, a la hora de dar un toque de distinción a la cena que ofrezcamos a nuestras amistades.
11 diciembre, 2011
ALEJANDRA
Academia Richemont de Vannes, Bretaña. Ha comenzado la clase y Alejandra, la profesora de español, pregunta a Martine si ya tiene elegida la canción sobre la que un día trabajarán en el grupo. Martine asiente y comenta que hace años, durante unas vacaciones en Cadaqués, escuchó Mediterráneo y le había gustado aún sin entenderla. Se la ha descargado de la red, para el ejercicio, y precisamente la tiene en su pendrive. Buena elección, dice Alejandra. Cuando localice la letra, repartirá fotocopias para, entre todos, comprender y apreciar la poesía que entreteje el texto... Sin embargo, no va a esperar: Decide pedirle la canción a Martine y ponerla en ese mismo momento, con la intención de que su variopinto y adulto alumnado se vaya familiarizando al menos con la melodía. Así que introduce el dispositivo en su portátil y, a través de los altavoces, el tema de Serrat comienza a sonar en el aula. Quizá porque mi niñez sigue jugando en tu playa, y escondido tras las cañas duerme mi primer amor, llevo tu luz y tu olor por donde quiera que vaya...
04 diciembre, 2011
MIGRACIONES
En fin, terminando con la cuestión migrante, a veces me pregunto qué será de los nuestros, cuando nuevamente se vean obligados a salir de la vieja Europa; y, llegado ese momento, también me pregunto cómo serán recibidos por los habitantes de otras tierras. Sí, porque entonces será a los nuestros a quienes les tocará marcharse, no me cabe duda. Y si lo afirmo es porque estoy convencido de que no está lejos el día en que nuestro irracional modo de producir, consumir y endeudarnos, unido al agotamiento de los recursos naturales de una buena parte del planeta, haga que generaciones venideras de europeos terminen emigrando a los inmensos lugares vírgenes de la rica e inmensa África, sí, de África: donde todo o casi todo está aún por hacer.
27 noviembre, 2011
HISTORIAS DEL SEÑOR KEUNER - Brecht
—A algunos pintores —dijo— les ocurre lo mismo que a muchos filósofos cuando contemplan el mundo. Tanto se preocupan por la forma que se olvidan de la sustancia. En cierta ocasión, un jardinero con el que trabajaba me dio una podadora, con el encargo de que recortase un arbusto de laurel. El arbusto estaba plantado en un macetón y se empleaba en las fiestas como elemento decorativo. Había que darle forma esférica. Comencé por podar las ramas más largas, pero por más que me esforzaba en darle la forma apetecida, no conseguía ni siquiera aproximarme. Una vez me excedía en los cortes por un lado; otra vez, por el lado opuesto. Cuando por fin obtuve una esfera, resultó demasiado pequeña. El jardinero me comentó decepcionado: «Muy bien, la esfera ya la veo; pero, ¿dónde está el laurel?».
20 noviembre, 2011
TE ESPERO
Y mientras te espero sé que, cuando hasta aquí te acerques, sonreiré viéndote llegar, te tenderé mis brazos, el pecho franco para atraerte contra mí. Y te ceñiré con delicadeza la cintura y caminaremos enlazados; te preguntaré un par de cosas intrascendentes y me dejaré acunar en tu mirada cada vez que me respondas. Parecerá que no ha transcurrido un solo día, desde la última vez... y me sabrás como siempre me sabes: concernido por la vida que vivo y por la que, sin exactamente vivir, me rodea. Y entonces te daré breve cuenta de ella y compartiré contigo esos espacios que, sin buscarlo, he ido creando: lo habitual en mis tanteos diarios y lo íntimamente necesario, lo que me ocupa y además involucra. Acaso llueva cuando aparezcas, y nos veamos corriendo, buscando guarecernos en cualquier café; o quizá el paseo sea tranquilo y se remanse en lo abierto de la ciudad, entre árboles pelados y bajo un cielo casi invernal pero amable, de seda rosa y pálida. Como quiera que entonces sea, te mostraré una vez más los refugios en que me abrigo, mis lugares penúltimos... y tú sonreirás, sin reprocharme que una vez más me repita. Y en algún momento, entonces, me volveré hacia ti y te robaré delicadamente el aliento, comulgando de tus labios una sonrisa y de tu mirada un cómplice silencio...
Y quizá, también, finalmente te hable de estos merodeos literarios que en algunas de mis noches te rondan, mientras paciente te espero, y termine confesándote mi obsesión por llegarte, por encontrar, cuando en ti pienso y para ti escribo, una palabra más radiante que radiante, más hermosa que hermosa... Después de todo, y si existiera, también para mí una palabra que sea más feliz que feliz.
13 noviembre, 2011
ROMPER INERCIAS
País - Xul SolarPero que no se confíen, sin embargo, en que como electores nos conformaremos con el dudoso privilegio de votar con una ley electoral nada justa y dentro de un sistema de listas cerradas que no responde a una democracia interna real. No, eso ya no vale; como no valen las viejas artes de prestidigitación, nuevamente exhibidas en esta última cruzada por el voto que padecemos, porque no son sino variaciones sobre un mismo y agotado tema. Como dicen los franceses, on connaît la chanson.
Huelga recordar a estas alturas que la soberanía de un pueblo democrático reside en su parlamento y que es ejercida por aquellos en quienes la ciudadanía deposita su confianza para que gobiernen. Sin embargo, gobernantes y partidos no parecen representar tanto a sus electores como a quienes les financian, sean la Banca, las Corporaciones o ese etéreo Mercado, tripulado por un omnipotente puñado de gestores de fondos de inversión que fomenta y encauza la crisis, en beneficio de los sectores más ricos. Hemos llegado a un punto en que no resulta disparatado afirmar que no gobiernan los políticos sino los financieros y que estos han provocado una especie de suspensión cautelar de la democracia, a la que, cada día más desesperados y perplejos, venimos asistiendo. Pero, mientras nuestros dirigentes parecen secuestrados, incapaces de ponerse de acuerdo para acotar el despotismo de los grandes especuladores, muchos nos preguntamos: ¿es que sólo cabe resignarse?
Personalmente, por más que no ponga cara a quienes operan en el cruento escenario de la usura globalizada y no esté a mi alcance coger de la pechera a un petimetre de esas impresentables Moody’s o Fitch o a un broker de Goldman Sach, para pedirles cuentas por su inmoralidad y sus desmanes, tampoco puedo cruzarme de brazos. La crisis será general, de acuerdo, pero aquí y ahora, en estas elecciones, nos volvemos a jugar lo más cercano, lo nuestro, y ésta es una nueva oportunidad de poner en su sitio y exigir responsabilidades a quienes tendrían que, efectivamente, representarnos. Alguien escribió en una pancarta de la Puerta del Sol que ya no es tanto una cuestión de la izquierda contra la derecha, sino de los de abajo contra los de arriba. En parte, lo suscribo. Sin embargo, también es cierto que es hora de romper inercias y, pese a lo que auguren los sondeos electorales, es posible hacerlo. Afortunadamente, la gran conversación en que se ha ido convirtiendo el 15-M continúa viva. Hablar de la separación de poderes y de la no-prevalencia del poder ejecutivo sobre el legislativo y el judicial, de la necesaria modificación de la ley electoral, de la reforma fiscal, de la persecución de la corrupción política, de la vigilancia y el control a los bancos, de repensar el futuro de instituciones como el Senado y otras, y un largo etcétera, está suponiendo un valioso y saludable ejercicio de cultura democrática de indiscutible vocación transformadora.
En nuestras manos (voten o no) está el evitar que se convierta en una verdad sin paliativos aquello que dijo Bukowski de que la diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en una democracia puedes votar antes de recibir las órdenes.
06 noviembre, 2011
VACÍOS QUE LLENAN
Acaso porque he ido abandonando la preocupación por rematar con ambages, por vestir los tiempos, por motivar cada uno de los horizontes que dan sabor a mis días, ciertos vacíos me seducen. Y relaciono esta idea con el mayor atractivo que asimismo descubro en la simplicidad y en la tersura, en la preeminencia diáfana, en la ausencia de retórica. Incluso acotarme entre paréntesis, y no hacer nada, me remunera con un calmoso bienestar. Por esto, cuando puedo invierto unos minutos en estar; en solamente estar. Porque en el vacío, pese a lo que pueda parecer, hay energía. Hay energía, como dice Salvador Pániker, “en cada efímero y eterno presente, donde todo nace y muere.”
Así rodaba, pues, esta tarde de sábado en la que, con Lorie Line de fondo, he permanecido durante un rato observando el bello retazo del Guadalquivir que tengo en casa, dejándome llenar por su extraordinaria y aparente vacuidad. Y ha sido entonces cuando me ha espoleado de improviso una de esas pulgas que, para Stanislas Lem, son las ideas, que saltan de uno a otro, pero no pican a todo el mundo. Conque he hecho un inciso y me he puesto a escribir lo que ahora ya concluyo: Una pincelada vespertina inspirada en ese oxígeno que enriquece también el vacío... y felizmente lo colma. El vacío, digo; sin más vueltas ni misterio.
30 octubre, 2011
LA TETERA - Russell
23 octubre, 2011
EN EL TRASTERO
—¿Te encuentras bien, Edu?
—Sí, gracias; sólo ha sido un mareo —mentí—. A veces me pasa...
Pero no me puedo quitar la obsesión y ya me está jodiendo. El caso es que hace diez días me acerqué hasta el catastro, a investigar. Sí, suena ridículo, pero métete en mi piel. Sin embargo, verás que no perdí el tiempo. Allí me dijeron que en la finca de mi edificio hubo un caserío, que se quemó totalmente el día de Nochebuena de 1913. Después sólo quedó un solar vacío, hasta hace unos años cuando hicieron la urbanización en la que vivo. Supe también quién fue su último propietario, así que esa misma mañana me acerqué al Archivo Diocesano, donde guardan microfilmados los Libros Sacramentales de la provincia; ya sabes: los de bautismos, casamientos, defunciones. Me ayudó a manejarme el encargado y, con los datos de que disponía, pude ver las partidas de los últimos moradores del caserío, un matrimonio y sus tres hijos. Se habían casado en 1905, tuvieron primero una niña y dos niños gemelos después. Cuando acudí al Libro de Defunciones vi consignadas las muertes de Fermín P. y de Águeda G. y de sus dos hijos varones, en la madrugada del 25 de diciembre de 1913. Sin embargo, no hallé rastro alguno del fallecimiento de Nieves, la hija mayor. Acudí otro día, esta vez al archivo municipal en donde encontré documentado aquel incendio y únicamente pude saber... que no hallaron el cadáver de la niña entre los escombros. Hubo al parecer una investigación en aquel entonces, la dieron por desaparecida. ¿Lo captas? ¡Desaparecida! Es que sólo lo pienso y ya se me congela el estómago. Y dirás, este Edu está del tarro. Ya; cree lo que quieras... Pero, dime al menos: ¿te explicas que no siguiera indagando? ¿Entiendes por qué no he vuelto a bajar a la mierda del trastero? ¿Y por qué no quiero hablar con nadie de esto? Por cierto, ¿sabes que he puesto el piso en venta, que me quiero largar de aquí? Sí, ríete, llámame flojo, sí, y cagueta... Pero ya te digo que no, que es que no te imaginas, ni remotamente, lo que sentí aquel día en el sótano. Claro que no, que no, tío; ¡que ni de coña te lo imaginas!
16 octubre, 2011
DESLICES
Varios participantes en el concurso de adivinos
se acercaron a recoger el primer premio,
cuando el jurado aún no había deliberado.
UNA FALTA
Terminaron excomulgando al viejo cura.
Había llegado a oídos del obispo
que solía lamentarse exclamando:
«¡Ay, si Dios levantara la cabeza...!»
UN TRASPIÉ
Dejó de fumar en un santiamén.
Le bastó el gesto de sacudirse aquel pitillo
que se le había caído en la entrepierna
mientras conducía.
UNA PIFIA
Sorprendieron al alcalde en otro ayuntamiento:
el que disfrutaba con su secretaria.
Y UN DESQUITE
Estaba yo esperándote, cuando me vino una idea.
Cansado de que no aparecieras, me largué con ella.
09 octubre, 2011
LA MAGDALENA DE PROUST
Nadando - EakinsY es que en aquel tiempo fuimos tunantes urdiendo chifladuras, desvergonzados que jugaban a levantarle las faldas a la vida, para salir después corriendo y a carcajadas, con la misma frescura con la que nos dábamos a charlar, compartir y amar. Mis amigos y yo: Había que vernos hacer, con tanto entusiasmo como imprevisión, rastreando cualquier deliciosa confirmación de la felicidad. Como no sabíamos de imposibles, nuestra audacia era salvaje; le teníamos perdido el respeto a eso de vivir, y a eso de morir; y todo era tan intenso y cercano, tan oloroso y pleno como una jugosa fruta, siempre alcanzable en la rama... Sólo había que trepar.
Y fue entonces cuando nos creímos hombres, bebiendo de tantas fuentes con insensatez, hasta sucumbir ebrios en noches de apedrear con insolencia a la luna o de escribirle poemas, que casi siempre tuvieron algún nombre de mujer... Porque allí la vida era un lugar de encuentro, donde perseguir sin resuello las emociones prohibidas, mil metros lineales de playa, un trozo de cielo azul y tenso, cuatro besos y un blando pecho ardiendo en la mano; botines conquistados entre dunas verdes, más verdes que el mar. Esto, y no otra cosa, era la vida.
Y, mientras aquello pasaba, el tiempo no parecía una amenaza, ni una trampa en una curva de la carretera, y nos burlábamos de él, y del destino, emboscados en nuestra condición de inmortales, como si en el prontuario de locuras de quienes éramos jamás hubiera existido la palabra después. Y retábamos a la suerte, extremando los límites de nuestros órganos por saber si había límites para ellos, por descubrir el otro lado, el de la infinitud de cuanto nos ponía a prueba... Y, enfermos de amor y de literatura, ardimos con nuestros proyectos en las lumbres del invierno y nos bañamos desnudos en los mares crepusculares del estío...
Así que fuimos lo que en nuestro corazón cabía que fuéramos: pícaros, audaces, trepadores de higueras, poetas, locos, ebrios y amantes; y le guiñábamos cómplices un ojo a la vida y le terminamos por dar lo que, como una insaciable hembra, nos reclamaba: nuestra juventud. Una juventud en la que, más allá de la inseguridad, el temor y las frustraciones, apostamos por ser francos y leales, aprendimos a escuchar y a perdonar, a llamar amor al amor, mirándolo de frente, a mostrar lo más nítido y virginal de nuestros sentimientos, y a soñar que todo era posible, hasta forjarnos un credo por el que luchar contra la injusticia y la desigualdad. Conque defendimos el sentido propio de nuestros actos, desafiamos la intolerancia de los púlpitos y alzamos el puño en alto, pero nunca para golpear; aprendimos a vivir sin absolutos y comprobamos que, a pesar de ello, no nos tambaleábamos tanto. Y todo esto, y más, sucedió entonces…
Por eso, rememorando aquellos años, noto en el corazón las ascuas de su pasado combatiente, y cada vez que furtivamente una imagen, un olor, un sabor, una canción, me retrotrae a mi primera juventud, pienso en quienes la compartieron conmigo, pienso en mis amigos. Y me digo que he de llamarles para celebrar que vivimos, y también para brindar con ellos porque, después de todo, quizá no hemos cambiado demasiado... O al menos no tanto como para echar de menos a aquellos bribones que, precisamente entonces, llevaban con tanto arrojo nuestros nombres.














