Quantcast

18 mayo, 2008

IDENTIDADES

1fk - Toffoletti

Me llama la atención constatar que, de algún modo, el camino hacia la identidad personal se plantee como una tensión permanente entre el deseo de libertad y la demanda de seguridad. Parece que ambas aspiraciones se invadan mutuamente, disputándose nuestra vida interior en una lucha sin cuartel. Y este es un asunto que me preocupa y al que vengo dando vueltas desde hace un par de siglos.

El psicólogo norteamericano de impronunciable apellido Mihaly Csikszentmihaly, relaciona la libertad con la diferenciación y la demanda de seguridad con la integración. Según él, una personalidad madura es el resultado de estos dos procesos psicológicos: La diferenciación implica un movimiento que se dirige hacia uno mismo, hacia la originalidad y, en este sentido, hacia la separación de los demás. La integración, por el contrario, es el movimiento opuesto: uno sale de su ser individual y, de un modo centrífugo, tiende hacia la unión con otras personas, con ideas y entidades que existen más allá de sí mismo. Según el autor de Flow, ambos movimientos son necesarios y deben guardar entre sí un equilibrio.

Intuyo, después de todo, que una personalidad rica y compleja es la que consigue combinar ambas tendencias sin desgarrarse en el intento; armonizarlas, por opuestas que entre sí sean... La identidad de uno depende en cierto modo de esta elasticidad y hace que que ese uno sea quien realmente es: un ser único e irrepetible.

Etiquetas:

AGRADECIMIENTO A LILIAN ELPHICK

No sé si con premeditación, pero sí con alevosía, mi amiga Lilian me acaba de honrar publicando en el espacio Letras de Chile un texto sobre el vértigo que escribí el pasado año. Como es bastante más interesante leer lo que ella escribe, que lo que yo hice, el enlace que sugiero presionar no es el que conduce a mi escrito sino a su página, plena de inteligentes sarcasmos y munición poética. Lilian Elphick embellece la quinta a la que ambos pertenecemos, desde una posición para muchos de cuantos leemos sus textos intangible: Ella vivió la terrible dictadura de Pinochet desde la contestación, como muchos de sus amigos. Sólo que, algunos de ellos, ya no están para contarlo.

Etiquetas:

11 mayo, 2008

A VUELA PLUMA

Dos cabezas - Guayasamín


CRUDAMENTE
Lo siento terriblemente —le confesó—:
En realidad estoy enamorado de tu ausencia.


UN SARCASMO
Era un desdichado. Lejos de sonreírle,
la vida se le carcajeaba.


EVIDENCIA
Hoy he visto a un hombre con la mano agujereada. Era un mendigo,
y lo sé porque en su hueco cabía una moneda.


CARPANTA INSACIABLE
Comía con la vista. Tras una somera exploración,
el oftalmólogo diagnosticó un Síndrome de Diógenes en su retina.


SIN PROBLEMAS, HOUSTON
Ni siquiera supo que perdía definitivamente
toda conexión con la Tierra.
Absurdos, los pensamientos erraban
felizmente ingrávidos por la mente del astronauta.


PRESUNTUOSO
Me encanta definir las cosas. Por ejemplo, el amor:
El amor viene a ser eso, digamos que no es que yo, pero bueno;
o sea que vaya de algún modo en fin.


POR IMPUNTUAL
Estaba yo esperándote, cuando me vino una idea.
Cansado de que no aparecieras, me largué con ella.

Etiquetas:

10 mayo, 2008

AGRADECIMIENTO A JUAN YANES

Máquina de coser palabras - Juan Yanes

Mil gracias, amigo Juan, por haberme dedicado un espacio en tu magnífica Máquina de coser palabras. Sé que, al nombrarte entre los míos, más de una persona de quienes me honran con sus visitas se acercará a ver tu página y a disfrutar de tus textos y de los que de otras y otros autores eliges.
Un placer sentirme entre los tuyos. De corazón.



04 mayo, 2008

UNA RICA RECETA

Bodegón con peces - Isidro

No pretendo rivalizar con mi amigo Modes Amestoy, todo un experto en la materia, pero la cocina me gusta. Cuando uno ha crecido en un país en el que, desde tiempos inmemoriales, se rinde culto tanto al hecho de preparar la comida como al de degustarla, la verdad es que no tiene gran mérito confeccionar media docena de platos. Esto es lo que yo hago, que nadie se lleve a engaño. Con productos saludables y de temporada (esto sí: salpimentados con cariño), se pueden hacer pequeñas y sencillas delicias.
Hace un tiempo improvisé la receta que hoy os paso. Como no requiere grandes preparativos, ni tiene mayor secreto, cualquier día es bueno para prepararla.

Ingredientes para 4 comensales:
· 1 merluza o pescadilla
· 350 gr. de setas
· 1 calabacín
· 2 dientes de ajo
· 1 guindilla seca
· Aceite de oliva virgen
· Sal

Poned a fuego medio una sartén con un poco de aceite, dos dientes de ajo fileteados, una punta de guindilla o cayena y las setas cortadas (de cultivo, como los Pleurotus Ostreatus), para que se vayan haciendo. Mientras tanto, en la fuente de horno echad el aceite y extended un lecho de calabacín sin pelar, que previamente habréis pasado por agua, secado con un trapo y cortado en láminas finas.
Encended el horno a 180º y, mientras se calienta, podéis introducir ya la fuente con el calabacín para que se vaya haciendo. Cuando lleve diez minutos, sacad el recipiente y colocad la merluza, abierta y convenientemente salada, sobre la base de calabacín y esparcid las setas, que habrán de estar ya prácticamente cocinadas.
Tenedlo entre 16’ y 20’ en el horno (según vuestro gusto) y servidlo caliente, a ser posible con un chacolí o un vino blanco bien fresco.
Animaos. Os quedará una merluza bien sabrosa y disfrutaréis de un buen plato.

Etiquetas:

27 abril, 2008

EL CÉSPED CRECIDO

El césped crecido - Durero

Nuevamente te escribo, Miralles, y hay una extraña conexión entre mi mente y mi corazón que esta torpe mano a duras penas sigue. El caso es que se me rezaga... y ello tal vez confisque una cierta armonía a la salpicadura de sensaciones que suelen ser mis mensajes. Porque me llega el pensar como una miscelánea de impulsos nerviosos y latidos. Arrítmicos tañidos que sugieren el perfil aserruchado de lo que viene siendo mi vida sentimental desde que, antes de usar la razón, ya intuyera el amor.
Así que me lleno de aire, para escribir y reiterarte el placer con que leo tus cartas. También para confesarte que he dejado pasar un tiempo sin contestar la última, y así aquietar el temblor que sintió mi alma ante tus mariposas ambarinas, con polvillos en sus alas repartiendo insinuaciones... Dime que es esto, por favor, preguntabas sin ambages; qué, cómo y cuánto sientes... ¡Qué, cómo y cuánto siento! Lo medito; medito tus notas, y sonrío. Sonrío porque sueño lo que gozaría revoloteando tus derredores, sabiéndome libre en tu bello jardín de dudas: Una más entre ellas, yo mismo: una mariposa, a la grupa de un hierbajo sin creencias...

Por eso estoy aquí, Miralles, y te contesto despojándome de servidumbres, como quien busca volverse liviano y un día volar. Por eso estoy aquí, te digo, y tiene su gracia. Pienso en ti y presiento que tendremos que inventar el nombre del juego, amiga mía, pues es justo salir fuera, amar fuera de lo corriente... Veo que hay un algo de fascinación primorosa en este destino que nos enlaza, y un dolor dulce difícil de razonar. Y permíteme que te diga que, cuando algo es hermoso, no me importa no entenderlo; que la belleza siempre me supera... Y consiénteme también que añada que algo así me sucede con lo que comparto contigo.
Nunca antes he jurado mi amor a la perpetuidad, Miralles; tampoco te pido nada que no me estés ya dando. Pero por todo, que al fin es tanto, quiero invitarte a continuar jugando: Dejemos, pues, de buscar un nombre a lo que quizá no tiene, despojémoslo de enredos. Vamos, ven: corramos soltando aspas al viento hasta perder el aliento, besémonos después los párpados, abandonémonos más tarde bailando sobre el césped crecido, girando como derviches alrededor de este imposible centro de gravedad sobre el que la vida nos sitúa, hasta enloquecer entre cientos, miles de hierbajos y mariposas... confinadas en nuestro inmenso arco iris virtual. Querámonos sin descuentos. Ambos, tú y yo, sabremos cómo hacerlo: Porque la vida real continuará aquí, pegada a mí, cuando cierre con un punto final esta página; pero también hay algo de ella, y palpita bien fuerte, al otro lado de la pantalla...
Y sábelo, querida Miralles, que si, como decía Brecht, sola no eres nadie y es preciso que otro te nombre, seré yo quien tome tu mano una vez más para perpetuarte, ante quienes sonríen nuestra locura y calladamente la comparten.

Hasta cualquier rato. Hasta que tú quieras... Hasta la próxima vez.

Etiquetas:

23 abril, 2008

EN EL BALCÓN DE LULLY

El balcón - Manet

Como todo el mundo, tengo mis propias normas... y una de ellas, precisamente, es la de saltármelas de vez en cuando. Así es que, contra mi costumbre de editar en domingo, lo hago hoy, miércoles y San Jorge. La responsable, Lully Posada. Hace cosa de un mes, esta periodista, editora y socia fundadora de la revista digital EquinoXio, se puso en contacto conmigo. Dentro de esta publicación, Lully tiene una sección: Al desnudo en mi balcón, en la que ha entrevistado a cuarenta personas de diferentes países que comparten, además de una misma lengua, el hecho de tener un blog personal. Quería saber si estaba dispuesto a ser uno más de los que han pasado por su espacio... Y debo decir que me sedujo bien pronto: Desde entonces, hemos mantenido varios contactos (lamentablemente para mí no han sido en directo: ella está en Medellín, yo en este rincón del norte del sur de Europa), de modo que la tecnología nos ha echado un cable a la hora de conversar y hacer viables nuestros encuentros virtuales.
Ayer me llamó para decirme: «Ya está». Y me sugirió que os diera cuenta del que, considero, es su estupendo trabajo; algo que estoy encantado de hacer. Por su sección han pasado un montón de buenos amigos y amigas de estos vuelos internáuticos que realizamos a lomos de extraños códigos binarios. Gente tan estupenda como Carlos, Evan, Angélica... Todos ellos, también, en el balcón de Lully esperan vuestros comentarios.

P.S. Y, por Dios, que quede bien claro a quien lea la entrevista: ¡No uso peluquín: era sólo una broma!

Etiquetas:

20 abril, 2008

MANET

El bar del Folies-Bergères

Manet es para ver y para gozar. Hace un par de años hubo una temporal suya en El Prado: Merecía el viaje a Madrid, sólo por ver la exposición... Pero finalmente no encontré el momento adecuado y el tiempo se merendó mi afán. Fue una pena no haber llegado a ver El Pífano, Almuerzo campestre, El balcón... y otras de sus obras más representativas. Esta es una de las desventajas que tenemos quienes no estamos cerca de las grandes metrópolis, en donde la oferta es amplísima y la renovación cultural no se consiente una tregua. Pero no es cosa de quejarse: La vida en una ciudad mediana o en un pueblo también tiene algo grande y uno sospecha que la calidad de vida está más cerca de lo pequeño que de lo inconmensurable. En fin, sobre gustos... ¡hay tanto escrito!
Pero, volviendo a Manet, he querido poner el que es probablemente su cuadro más conocido: El bar del Folies-Bergères, que pintó un año antes de su muerte a finales de abril de 1883; es decir hace 125 años. A nada que os fijéis, os llamará la atención el ensimismamiento de la joven camarera, que contempla el barullo y la diversión como distante, con la vista cansada. Permanece aparentemente ida, y este aislamiento es lo que comentan los estudiosos del pintor que éste quiso mostrar. Ante la barra, a la derecha de la mujer, se encuentra un hombre con sombrero, a quien, gracias a un sutil ángulo de incidencia, sólo se ve en el espejo. Su imagen reflejada en el azogue bien podría ser la del espectador.

Etiquetas:

13 abril, 2008

TERENCI POQUET

Urbe - Basquiat

(Terenci Poquet es el torturado opositor a judicatura que protagoniza mi novela inédita El sabor de los días, de la que iré dejando algún que otro retazo, al azar, sin otro afán que sacarla del oscuro cajón en que mora y airearla un poco. Por eso no hay ni habrá trama que seguir. Este pasaje del Capítulo II transcurre cuando lleva ya medio año en un ático de alquiler de Barcelona, ciudad a la que llegó de un pequeño pueblo catalán, con el único objeto de aislarse para estudiar).


«Terenci se avituallaba una vez por semana. No era partidario de acumular alimentos en la nevera, ya que ocasionalmente se le pasaban los productos perecederos y enmohecían toda suerte de latas abiertas, regalando pestilencias que sus conservantes químicos no llegaban a neutralizar. Esto cuando no se le congelaban, lo más habitual. En todo caso, abrir aquel frigorífico, derrotado por el uso, le endosaba con frecuencia una ingrata sorpresa. Y naturalmente, de comprar fresco, salvo el pan, nada, que lo fresco se echaba enseguida a perder. De esta forma, la cocinilla había adquirido la categoría de objeto ornamental, máxime cuando, para una naturaleza frugal y ahorrativa como la suya, utilizarla acarreaba un innecesario gasto de energía y tiempo. Ni a propósito, pues, su dieta hubiera podido auspiciar fundadamente la aparición de un cuadro de escorbuto, en una latitud fuera de todo contexto endémico. El fuagrás lo devoraba, las conservas escabechadas también. Pero Terenci Poquet padecía una feroz y adictiva querencia por la longaniza, tan reina de su carpanta que reponía las piezas consumidas, antes de llegar a ventilarse la última. Lo normal es que de una alcayata colgasen varias barras y, considerando que caía una por día, en los seis meses que llevaba de opositor sus dientes habrían triturado cerca de setenta metros de embuchado, con un coste cercano a las ochenta mil rubias. Lo cual es que, tras el alquiler del ático, y superando al de tabaco, la longaniza se había instalado sin zozobra en el segundo lugar de su apartado de dispendios.»

Etiquetas:

06 abril, 2008

RUBAIYAT - Omar Kheyyam

Café árabe - Matisse

57

«Escucha lo que un día un ruiseñor me dijo:
“Bebe, bebe Kheyyam, porque la vida es corta
y tú no te pareces a la planta que crece
nuevamente después de haber sido cortada”.»


154

«Tuve grandes maestros. Llegué a estar orgulloso de mis progresos.
Cuando recuerdo que fui sabio, me comparo
a ese líquido que llena el vaso y toma su forma,
y a ese humo que el viento desvanece.»


169

«Ser o no ser. Supremo o inferior.
Lo sometí todo, todo a la regla de la lógica:
en vano traté de sondear el fondo de las cosas,
pues no encontré otro fondo que el de mi misma copa.»


OMAR IBN IBRAHIM AL-KHAYYAMI (1022-1123).
Poesta y astrónomo persa.

Etiquetas:

30 marzo, 2008

EL PARAÍSO PERDIDO

Entra la luz - Belanger

«Pero debes aprender una cosa e imprimirla en tu mente todavía maleable: el hombre tiene horror a la soledad. Y de todas las especies de soledad, la soledad moral es la más terrible. Los primeros ermitaños vivían con Dios. Habitaban el más poblado de los mundos: el mundo de los espíritus. El primer pensamiento del hombre, sea un leproso o un prisionero, un pecador o un inválido, es este: tener un compañero en su desgracia. Para satisfacer este impulso, que es la vida misma, emplea toda su fuerza, todo su poder, las energías de toda su vida. ¿Hubiera encontrado compañeros Satanás, sin ese deseo todopoderoso? Sobre este tema se podría escribir todo un poema épico, que sería el prólogo de El Paraíso Perdido, porque El Paraíso Perdido no es más que la apología de la rebelión.»

Los sufrimientos del inventor, Honoré de Balzac.

Etiquetas:

23 marzo, 2008

DENTRO DE MÍ

Persistencia de la memoria - Dalí

Dejo el libro que estoy leyendo, pongo música, me acerco a la ventana del estudio, levanto la vista al cielo vespertino de este marzo abriéndose paso a ráfagas de frío viento: Es de un gris homogéneo el cielo de hoy, como el azúcar mojado. «Adiós invierno…», me despido escuchando el sereno punteo de una guitarra; y pienso en el tiempo, no en el meteorológico sino en el que no ha de volver... Porque nada es tan terriblemente lejano como el pasado. Pienso en la calle que contemplo, en las largas hileras de tilos: decenas de tilos recios y desnudos, jalonando las aceras de mi paisaje más inmediato; pienso en las montañas neblinosas de allí, al fondo de todo cuanto llego a ver, recortando un horizonte recién nevado y difuso... Tengo la certeza de que todo está en su lugar. Si presintiese que mañana no pudiera volver a descubrir este cuadro tan habitual y hogareño, el escenario que se me ofrece se convertiría en algo único, precioso y entrañable para mí. Siendo conscientes, todo cuanto podemos perder adquiere un inusitado y mágico valor que nunca deberíamos despreciar. La lucidez nos mueve a contemplar y sólo entonces sentimos impostergable el deseo de retener cada momento como un aliento, respirándolo una y otra vez, por y para siempre...
Miro sin mirar tras los cristales de la ventana, más allá de esta atmósfera y del momento, y siento que trasciendo. Registro un lugar desenfocado en mi retina, un lugar tan impreciso como íntimo que acaso ahora no existe como lo represento, pero que igualmente me pertenece: Lo ocupan las playas de mi vida, sus rocosos acantilados, los olores eternales a yodo y salitre del verano; esos lugares de arenas resplandecidas... Días que se alargan, saben a calores venideros. Pienso hacia delante y vuelvo hacia atrás; el haz y el envés de una vida incesante y plena, aún sin embargo a medio apurar. Pienso en la distancia, pienso en el tiempo, pienso en el vértigo. Pienso en las partículas de luz de la media tarde y en sus sombras, las sombras de un marzo gris...
Y sé que todo ello nunca me abandona; que viene siendo empapado por mis sentidos, extrañamente absorbido... Y pienso, nuevamente, que todo está en su lugar y que, por esto mismo, me pertenece de un modo antojadizo y singular; porque todo ello, definitivamente, se encuentra aquí dentro, tan dentro... Dentro de mí.

Etiquetas:

16 marzo, 2008

CHAGALL

El cumpleaños

Era yo un adolescente cuando, sin darme cuenta, oí por primera vez algo de Chagall. Mediaban los 70, el tiempo en que descubrí a Silvio y, entre sus canciones, Óleo de una mujer con sombrero me cautivaba. Que me tenga cuidado el amor, que le puedo cantar su canción... era una advertencia sencillamente sublime. Sucedió que mi decodificación auditiva, unida a la precariedad de mi rudimentario radiocasete, me llevaba a canturrear algo así como Una mujer con sombrero, como un cuadro del viejo chaval... ¡El viejo chaval! ¡Cuánto tiempo la canté así, sin saber que tras mi chaval se emboscaba uno de los genios de la pintura del siglo XX! No sabría decir en qué momento corregí mi error, si afiné el oído o tal vez leí la letra, y supe que aquella canción hacía referencia a la quimera onírica de un anciano maestro...
Quizá por esto Marc Chagall ha permanecido ligado a Silvio, a las correrías románticas de mi primera juventud y a mi naciente amor por la pintura. Sé que quienes os acercáis a esta página conocéis a este genial pintor, pero también sé que aceptáis de buen grado que, el viejo chaval en quien yo mismo me he convertido, le rinda hoy un sencillo homenaje: 23 años después de que, casi centenario, falleciera en las cercanías de Niza.

El violinista celeste

París por la ventana

Marc Chagall nació en 1887, en el gueto judío de la ciudad de Vitebsk (Bielorrusia), y falleció en Francia, en 1985, a la edad de 98 años. Su cuadro El violinista celeste se puede ver en el Museo Municipal de Tossa de Mar (Catalunya), en donde pasó los veranos de 1933 y 1934.

Etiquetas:

09 marzo, 2008

SOBRE HOMBRES Y MUJERES

597 - Luis Feito

UNAS PARA CORREGIR, OTRAS PARA PENSAR

Los hombres construyen puentes y tienden vías férreas
a través de los desiertos y, sin embargo, sostienen con éxito
que coser un botón es tarea superior a ellos.
HEYWOOD BROUN.


Cuanto más conozco a los hombres, menos los quiero;
Si pudiese decir otro tanto de las mujeres, me iría mucho mejor.
LORD BYRON.


En Oriente la mujer no suele ver al hombre antes de casarse.
En Occidente, después.
ÁLVARO de LAIGLESIA.


La mayoría de los hombres que difaman a las mujeres
están difamando a una sola.
RÉMY de GOURMONT.


En el paraíso perdido, la mujer mordió del fruto del árbol de la ciencia
diez minutos antes que el hombre. Desde entonces, ella
ha mantenido siempre esos diez minutos de ventaja.
ALPHONSE KARR.


Las mujeres son capaces de todo;
y los hombres son capaces de lo restante.
HENRI de RÉGNIER.


Las mujeres que buscan la igualdad con los hombres
son poco ambiciosas.
TIMOTHY LEARY.

Etiquetas:

02 marzo, 2008

UN PAR DE MINUTOS

Proa - Kancelpolski

Sorbo un resto de café y, al despegarme de la corona de la taza, te observo frente a mí sentada. Tiene algo de eterno este modo en que me acaricia la vida cuando me detengo y te contemplo, cuando también me miras y advierto en el brillo de tus ojos una belleza atemporal y única. Esa honda dulzura, ese candor... Es como si un instante de eternidad se hubiera suspendido en el fondo de tus pupilas, fecundando el momento preciso en que te miro. Dejo la taza en el platillo sin perder tus niñas humedecidas, la radiante sensación de infinitud en que reposa mi alma... y me arrobo en tu mirada, delicadamente prendido de cuanto me sugiere y remunera. Me recluyo en ella, me acurruco entregado, y sólo me aparta de su hechizo este torpe ensayo de pintarla en un par de minutos, merodeando con obstinada paciencia por un piélago de inútiles palabras, para garrapatear la servilleta de papel que, sobre el velador, mis dedos te pasan. Entonces sonríes; me interrogan tus ojos al cogerla. Y te digo que está rico el café; lo apruebo apurándolo con un gesto...
Suenan cercanas las notas de un piano, cuando comienzas a leer estas letras y yo, entretanto, recuerdo que un día, al verme en tu mirada, comencé a saber que te quiero.

Etiquetas:

24 febrero, 2008

LAS AFUERAS - Gil de Biedma

Paisaje - Benjamín Palencia

«Casi me alegra
saber que ningún camino
pudo escaparse nunca.
Visibles y lejanas
permanecen intactas las afueras.»

Las personas del verbo, Jaime Gil de Biedma.

Etiquetas:

17 febrero, 2008

LAS PEQUEÑAS COSAS

Interior - Billgren

Hace tiempo que quería hablarte de las pequeñas cosas, Miralles. Tú me conoces y sabes lo que para mí significan, lo que me inspiran, el sentido que aportan a lo que soy y a cuanto tengo. Cuando observo cómo se nos explica la Historia, reparo en que siempre hemos buscado las razones que dan sentido a la vida en la épica de las gestas memorables. Somos en cierto modo hijos del deseo, de la codicia, del anhelar lo que no podemos poseer. Pero dime, ¿qué tiene que ver todo esto con nosotros? Alguien objetará que así ha evolucionado el mundo, y a mí se me arquea entonces una ceja, como cada vez que escucho a los santurrones de turno hablar de un progreso y una prosperidad que no niego, desde luego, pero de las que cuestiono su radical humanidad.
Se diría que vivimos esperando que algo extraordinario cambie nuestra existencia insulsa y, mientras tanto, seguimos posponiendo proyectos y menospreciando cuanto tenemos y nos rodea, sin reparar en el hecho de que, tal vez, la riqueza de la vida brilla en esas pequeñas cosas que acompañan nuestra diaria transición por el mundo. Porque existe una grandeza en las cosas corrientes que, inadvertidas para la mayoría, se vuelven bellas cuando uno las mira. Una grandeza, como dice Muriel Barbery, “ataviada con indumentaria cotidiana... que surge de la certeza de que (cuanto sucede) es como tiene que ser, de que está bien así.”
Es realmente difícil que la estupidez no termine por contaminarle a uno, por más que se cuide y proteja, desde el momento en le asedia por todas partes. Pero, asimismo, es cierto que no todo es estupidez, ni mucho menos. Elegancia, concordia, belleza, intensidad... esto existe, en nosotros mismos y también a nuestro alrededor. Es cosa de descubrirlo, de darse cuenta de que no todo cuanto se nos ofrece es mediocre y fatuo. Sabiéndolo, entonces, dime: ¿seremos, tal vez, capaces de apreciarlo?
Quiero que sepas, Miralles, que eres para mí una de esas riquezas de que te hablo, y que iluminas y engrandeces mi vida. Te aprecio, pequeña-cosa. Comparto contigo la intimidad sin rejas que nuestros encuentros propician, y, recogida en mi pecho, guardo la certeza de saberte cerca y, en cierto modo, de pertenecerte...
Sí, Miralles, de pertenecerte sin arrebatos.

Etiquetas:

10 febrero, 2008

DOSTOIEVSKI

La roja ribera - Kirschner

No sé qué poderosa atracción tendrían algunos de aquellos libros para mí, cuando me subí en el sofá de mi antigua y querida casa, para acceder al estante en el que moraban y alcanzar uno entre ellos. Quizá, de éste, el precioso lomo granate, que destacaba entre otras decenas de volúmenes, con sus nervios horizontales y entre ellos los hermosos tejuelos con letras doradas en los que se leía: Las diez mejores novelas rusas. El canto de aquel grueso tomo, conformado por finísimas hojas, estaba igualmente bruñido como el oro y a mí me parecía de una extraordinaria factura, algo realmente delicado y bello. Entonces era un chiquillo que peinaba raya a un lado, no creo que tuviera cumplidos los trece años, y los libros del cuarto-de-estar pertenecían a mi padre, muy celoso de las lecturas que convenían o no a sus siete hijos, entre los cuales soy el mayor.
Yo era un mocete formal y respetuoso, pero sé que un día, como digo, definitivamente tentado, consumé la profanación: Cogí nervioso aquel libro y, abriendo al azar una de sus incontables páginas, comencé a leer. Qué sucedió, entonces, para que su minúscula letra me atrapara y me aislara del mundo exterior, es algo que no sabría explicar. Tal vez tuvo que ver la emoción que me reportaba semejante transgresión, la desobediencia de ojear un libro en principio prohibido. Me pregunto si sería también el haber abierto aquel compendio en el principio de las páginas de una obra que decía ni más ni menos que Crimen y Castigo... ¡Crimen y castigo! ¿No era acaso una falta lo que yo perpetraba, y un correctivo lo que merecería por ello? ¿Valía la pena arriesgarse? Recuerdo el sobresalto que me propinó la llegada de mi padre a casa, aquella primera vez que furtivamente llegué a leer apenas unas páginas. A partir de entonces fui buscando los contadísimos momentos en que me hallaba solo, para seguir con la cautivadora lectura, hasta que, con tremenda paciencia y un permanente añadido de inquietud y placer en cada acometida, conseguí terminarla. Nadie se enteró de mi secreto; eso creo... Luego, bastantes años después, compré para mí Crimen y Castigo y volví a penetrar en los dilemas morales de Rodya Raskólnikov, el joven estudiante que llevado por sus apuros económicos termina asesinando a una vieja prestamista para hurtarle el dinero con que retomar sus estudios, y se ve forzado a nuevamente a matar... Pero, llegado aquí, no debería contar más detalles.
Hoy, cuando hace 127 años de la muerte de Fiodor Dostoievsi, he querido que este recuerdo de mi infancia sea un sencillo tributo que rindo a su memoria.

Etiquetas:

03 febrero, 2008

EL ESPEJO

Characters in an alley - Daussy

Se volvió y miró tras de sí en la noche, pero no vio a nadie. Había algo de irreal a su alrededor y, encogido, las manos en los bolsillos del pantalón, avivó el paso. Al andar, sólo su sombra parecía habitarle, tornadiza y fugitiva, a capricho de las farolas de aquella extraña calle. Esperaba ser abordado, arremetido por alguna inspiración; tenía ese presentimiento borbotando inquieto en su cerebro. Llegaría a algún desconocido lugar, no importaba adónde, tal vez a un barrio muerto del extrarradio... Estaba intranquilo: Necesitaba arrancarse del alma un molesto desasosiego; de ese alma que le acuciaba el paso, reclamándole a gritos un espejo... Y tornó a volverse, entre temeroso y necesitado de que algo repentinamente aconteciera.
Con esta sensación vagó en la oscuridad y en el tiempo, como quien circunvala una paradoja, llegando maquinalmente a su destino y sin saber interpretar el sentido del irónico derrotero que lo había guiado hasta su propia casa. Pero ahí estaba, curioso; ahí, tomando una llave equivocada, corrigiéndola entre dedos para abrir el portal, subiendo a pie las escaleras; ahí, escuchando el eco desprendido de cada uno de sus pasos, hasta que ganó el descansillo, franqueó la puerta del piso y fue directamente a apoyarse en la mesa de la cocina. La cazadora a un lado, tenía papel, un bolígrafo a mano y la sensación de haber tramitado desde el principio de los tiempos este tipo de situaciones en las que uno se pone a escribir, pero a escribir qué... Cualquier cosa que no terminara en la papelera, hecha un puñado de confeti. Eso pensaba. Se sentó; garrapateó unas líneas y comenzó a sobrarle la ropa, como una onerosa carga, hasta el punto de que se la sacó de encima, permaneciendo desnudo y aturdido, vagamente ensimismado. Los pies sobre el frío azulejo, tenía fervores en la frente, y se sintió tomado por una deliberada improvisación que parecía quebrar su aliento, cuando volvió a escribir y lo hizo nueva y repetidamente para hablar de sí... Sí, de sí: De cómo había estado vagando y miraba hacia atrás en la noche, sin ver a nadie. De que sólo halló su sombra, habitándole, tornadiza y fugitiva, a capricho de las farolas de una extraña calle. De que esperó ser abordado, arremetido por alguna inspiración; de que tuvo ese presentimiento borbotando inquieto y pertinaz en su cerebro...
Y de ese molesto y eternal desasosiego, que le era como un obstinado rumor, y de ese alma que le acuciaba el paso al andar, una vez más, reclamándole a gritos un espejo...

Etiquetas:

27 enero, 2008

EL NUEVO DESORDEN AMOROSO

La Toalla - Leopoldo Fernández

«El modo occidental triunfante de hacer el amor, traduce la angustia fundamental de la sociedad masculina. Lo que el atleta sexual exhibe de manera espectacular es sobre todo su propia debilidad; cuando señala su falo como el apéndice metonímico de su afortunado propietario, cuando narra sus hazañas en términos febrilmente cuantitativos y se afirma contra todos los lastimosos, los jornaleros del pito, los jadeantes de la bragueta, no hace más que seguir conjurando la precariedad de su erotismo. “¡Joder, lo que le habré dado a esa tipa!”; el último grito del conquistador es también una confesión. El Hércules desvergonzado, totalmente infatuado de su material, es ante todo un niño que llora su propia simplicidad.»

BRUCKER & FINKIELKRAUT, El nuevo desorden amoroso.

(Dedicado a mis amigos del Grupo de Hombres por la Igualdad, de Vitoria.)

Etiquetas:

20 enero, 2008

DEL ALAMBIQUE

Camino de noche - Rafols

PRECAUCIÓN
Donde el adulador encera, el adulado patina.


ES CHOCANTE
Hablamos demasiado;
contra toda lógica nos resulta agotador permanecer en silencio.


POR INDOLENTES
Todos los amores que han sido,
agonizaron en el lecho de la costumbre.


PIEL CON PIEL
La caricia es esa prolongación del alma
en la que nuestra pasión reposa.


AMOLDADO
Ser absolutamente normal
es una manera cualquiera de huir de la vida.


ESA NARIZ
La intuición es el olfato de la experiencia.


Y EN TODO CASO...
Conocer para pensar;
pensar para dudar;
dudar para saber.

Etiquetas:

13 enero, 2008

PAN Y CIRCO

El gran Circo - Chagall

Hace tiempo vengo confesando una moderada inquietud, porque me siento totalmente desfasado cada vez que intento distraerme con cargo a esa irritante actualidad que refleja la televisión. Una especie de inmigrante del tiempo, es lo que parezco ante ella, cuando hago por ponerme al día y reubicarme entre mis coetáneos, siquiera en una esquina de la vieja campana de Gauss.
Con todo rendibú para los aficionados y adictos, diré que mayormente no me interesa la tele, por la sencilla razón de que mi umbral de tolerancia a la estupidez y la mezquindad humana es cada vez más bajo, y cinco minutos de zapeo vespertino terminan poniéndome de los nervios. Por otra parte, las noticias servidas en crudo me provocan indigestiones de pesimismo existencial, de las que tardo en restablecerme, y prefiero metabolizarlas por otros medios. Y en cuanto al tono general de los concursos, tertulias e incluso programas culturetas, digámoslo todo: he visto funerales más excitantes. Consecuencia inmediata: me protejo de ese intruso que es el televisor y ni lo enciendo.
Un perspicaz dijo que de las grandes obras de la literatura todo el mundo habla, aún cuando casi nadie las ha leído, y esto parecería aplicable a gran número de telespectadores, si diéramos crédito a la paradoja de que charlan con sospechoso conocimiento de aquello que aseguran no ver. Así es que tenemos a medio país cotilleando sobre rosas y amarillos chismes, aunque sostenga que no ve programas que alimenten de los famosos esa gloria en calderilla que, decía Victor Hugo, es la popularidad.
¿Por qué nos llama tanto la atención la vida y exigua obra de estos fantoches, cuyo mérito esencial ha sido descubrir que es bastante más rentable inventarse una biografía que labrarse un futuro? Cada cual sabrá qué le aportan sus chalaneos. Y, si reconoce al menos que le distraen, que piense por un momento de qué le están distrayendo tanto, para que les llegue a conceder semejante importancia. Por lo que a mí respecta, esto es lo de siempre: Pan y Circo. Así es que, viendo el menú televisivo que se nos brinda, a nadie debe sorprender que la cultura moral de un país como el nuestro tenga unas digestiones rebosadas de flatulencias, regüeldos y ventosidades.
Pues bien, aconsejo someterse a un régimen abstencionista que contribuya a eliminar esa sustancia grasienta que se adhiere a nuestras neuronas, cada vez que nos enchufamos al televisor. Porque pocas cosas producen mayor satisfacción que librarse de una servidumbre; sobre todo teniendo en cuenta que siempre surge algo interesante, capaz de compensar un posible síndrome de abstinencia por teleadicción. La cosa, supongo, está en encontrar una alternativa. O sea, en preocuparse por dar con ella. ¿No os parece?


Post Scriptum: La expresión Pan y Circo pertenece a una de las sátiras del poeta romano Juvenal, que describía la costumbre de los emperadores romanos de regalar trigo y pases para los juegos circenses, buscando distraer al pueblo de los problemas reales de la política.

Etiquetas:

06 enero, 2008

PROSEGUIREMOS - Whitman

El plano del aire - Magritte

«Esta mañana, antes del alba, subí una colina para mirar el cielo poblado, y le dije a mi alma:

—Cuando abarquemos esos mundos, y el conocimiento y el goce que encierran, ¿estaremos al fin hartos y satisfechos?

Y mi alma me dijo:

—No, una vez alcanzados esos mundos, proseguiremos el camino.»


Walt Whitman.

Etiquetas:

30 diciembre, 2007

TODO A PULMÓN

El abrazo - Genovés

Me vais a consentir, siquiera por hoy, que cierre el año con esperanza pero también con una lágrima. La última que desembalsaron mis ojos, ayer mismo, escuchando por enésima vez Todo a pulmón, la preciosa canción de Alejandro Lerner, que interpretó como nadie Miguel Ríos. Algo tan universal como la lucha por vivir nos identifica a la gran mayoría de quienes nos encontramos a diario, trabajamos hombro con hombro, nos tocamos y sonreímos, nos leemos y nos llamamos mutuamente por nuestro nombre. Esa pelea tan cotidiana nos retrata y sé que, siendo así, también termina uniéndonos sobre todas las cosas.
Por ese motivo y porque, de un modo que aún me sorprende, siento que os quiero, deseo fervientemente que entréis pletóricos de vida en el nuevo año. Y que lo hagáis con fe, a pesar de que en ocasiones se nos haga difícil mantenernos en este viaje y el esfuerzo requiera que lo entreguemos todo, todo a pulmón.
Gracias por vuestra maravillosa complicidad; os abrazo, y lo hago sin fisuras, de corazón.

Etiquetas: