La condición humana - Magritte15 julio, 2012
AQUELLA VIEJA PLEGARIA
La condición humana - Magritte08 julio, 2012
VIRTUDES CARDINALES
Decía Rousseau en El contrato social que, en una democracia, las personas han de renunciar a una parte de su voluntad individual para construir una “voluntad general”, en favor de la colectividad. Pues bien, en nuestra democracia representativa, lo que se defiende sobre todas las cosas es el beneficio particular. La ausencia de pactos ante la crisis actual, refleja esa falta de perspectiva en torno al interés común. Así, la crisis no solamente tiene que ver con la economía y la política, también con la ética (el interés común no puede ser ayudar a la Banca y olvidar a los más desprotegidos), y se están cruzando demasiadas líneas rojas en los últimos años, hasta el punto de que peligra seriamente el Estado del Bienestar. Mientras esto sucede, cabe preguntarse: ¿Podemos hacer algo, para que el mundo vaya mejor?
A finales de mayo asistí a una conferencia sobre ética de Victoria Camps, quien hizo una sugestiva reivindicación de aquellas virtudes cardinales (justicia, prudencia, fortaleza y templanza) que el cristianismo sintetizó de las aristotélicas. Habló de la justicia, que busca corregir la desigualdad distribuyendo desigualmente los bienes básicos, como el valor fundamental de la ética, porque nos remite al concepto de solidaridad, y éste al de respeto, al reconocimiento de la dignidad del otro. No en vano, respeto viene de respectare, que significa «volver a mirar».
En el sentido clásico, prudencia significa adaptar la norma general a la situación concreta, algo tan importante en muchos desempeños públicos, desde el momento en que la burocracia parece ciega cuando aplica la norma pero no ve a la persona. Como la Ley no puede ser aplicada a cada quien de la misma manera, hay un margen de discrecionalidad relacionado con la prudencia, es decir: con la búsqueda de una actuación adecuada.
Finalmente, habló de la fortaleza, que quiere decir coraje, valentía para criticar y denunciar... pero también para reconocer; y de la templanza, sinónimo de moderación y comedimiento, del saber dominarse. Pues la ética no es sólo una cuestión de raciocino. Cultivar las virtudes —decía Victoria Camps— tiene que ver con gobernar los propios sentimientos y emociones, al servicio de los valores humanos. Si la ética prescinde de estos valores, no prosperará. Y, sin una ética basada en el compromiso, la felicidad será mucho más cara de conseguir.
En un pasaje de la honrada y conmovedora película de Guédiguian, Las nieves del Kilimanjaro, Michel, un viejo y comprometido luchador, pregunta a su mujer:
—¿Si nos viéramos a nosotros mismos desde nuestra juventud, qué crees que habríamos dicho de lo que ahora, con 50 años, somos?
Y ella, Marie-Claire, le responde con una bella y decorosa clave:
—Habríamos dicho: Se les ve felices. Y para ser así de felices, no han debido hacer sufrir a nadie... y seguro que nunca han sido indiferentes a lo que les pasaba a los demás.
01 julio, 2012
BASTIÁN, LOS PAJARILLOS Y UN NIÑO QUE LLORABA
Detecto una brecha de silencio y, después, las suaves caricias de la brisa; mi respiración relajada, mis sentidos memorizando el lento declive de la tarde, el momento en que agoniza junio, y la idea de que con él se irán estos minutos, irrecuperables... Y no habrá nada que le haga recordar a Bastián que ha estado jugando con su pelota; el niño de lejos no llorará igual, las chicas se volverán a juntar y reirán, sí, pero distintas; los pajarillos trinarán desde a saber qué ramas y solamente el reloj de la iglesia permanecerá impasible, refrendando con sus campanadas el transcurso de un tiempo huidizo y convencional. Y el sol... Este sol es y será también otro, me digo, mientras pienso en Bastián, los pajarillos y el niño que lloraba. Entreabro los ojos. Hay una luz rasante increíblemente dorada, que me invita a sumirme de nuevo en la agradable opacidad de mis párpados. Pero venzo la tentación de hacerlo, dejo la tumbona y entro en la casa; quiero capturar este soplo de tiempo, por insignificante que parezca, deseo que perdure. Así es que cojo un papel, un lapicero; me digo que lo voy a escribir... Y lo escribo.
24 junio, 2012
BURDEOS
Les quais de Bordeaux - SmithQue Burdeos esté catalogada como Patrimonio Mundial por la UNESCO, es motivo suficiente para hacer una escapada de puente, e incluso de finde para quienes la tenemos a tiro de piedra. Porque esta no es una ciudad cualquiera y, de ello, uno se da pronto cuenta, a la vista de sus magníficas construcciones, amplias avenidas y grandes plazas. Plazas como la del Parlament, configurada por edificios nobles y cafés de pobladas terrazas, dispuestas alrededor de una espléndida fuente neo-renacentista, y que se inserta en el animado barrio de Saint-Pierre, del viejo Burdeos, un entretejido de callejas adoquinadas, llenas de coquetos restaurantes para todos los gustos y bolsillos.
Cerca de la Place du Parlament, se halla la de la Comédie y su Gran Teatro, de estilo clásico, provisto de una característica y regia columnata, en cuya fachada superior destacan doce estatuas de musas y diosas que dotan al edificio de una robusta y singular belleza.
Tocante a los templos religiosos, son sugestivas la catedral gótica de Saint André, en cuyo interior veremos un espectacular órgano catedralicio, y la curiosa basílica de Saint Michel, de la que llama la atención su imponente torre en aguja, de 114 metros de altura. A su alrededor, los fines de semana hay un variopinto mercadillo de puces (objetos de ocasión), en el que pequeños anticuarios y chamarileros, venden todo tipo de objetos de decoración, utensilios y cachivaches.
Por lo demás, el comercio de Burdeos es sorprendente por su alto nivel. Para apreciarlo, basta con recorrer los vistosos escaparates de las boutiques del centro histórico, de las mejores marcas. La calle comercial por excelencia es la rue Sainte-Cathérine, en la que hay de todo, incluidas tiendas de baratillo, según nos acercamos a otra de las grandes plazas de la ciudad: la Place de la Concorde.
Un más que agradable paseo es el de la ribera del poderoso Garona, parando en la place de la Bourse, de bellísima factura, con su fuente de las Tres Gracias, junto al celebrado Espejo de Agua. Tras ella, vadearemos la vasta explanada de Quinconces y su monumento a los girondinos (¡majestuoso!), para llegar hasta el barrio de Chartrons, de mansiones, bodegas y almacenes que dan buena muestra del dinamismo económico de la ciudad. Antiguamente en él vivían los armadores y negociantes de vino, y en sus muelles se puede disfrutar un mercado dominical al que muchos bordeleses acuden para degustar ostras y vino blanco.
Y una última observación, ya gastronómica: La oferta alimentaria de toda la región de Aquitania es fenomenal, destacando sus excelentes y archiconocidos vinos, el fuagrás y la repostería. Un dulce típico de Burdeos es el cannelé y los más populares son los de Baillardran, que se pueden adquirir en diferentes puntos de la ciudad y que, doy fe, están bien ricos.
17 junio, 2012
EL ARTE DE AMAR - Fromm
10 junio, 2012
QUE ASÍ SEA
Dejo el pincel, miro mis manos, las cápsulas de una paleta imaginaria, y me pregunto, al cabo, qué hago. Qué, sino bosquejar imágenes, llevado por la corriente de la memoria hasta el último recodo del camino; qué, sino recalar en los horizontes que descubrimos, en los senderos trillados y en las habitaciones en que me revelé tu amante... Te miro detenidamente, más allá de este pliego, y trazo estelas que avalen cada pasaje vivido, los vagabundeos por el pavés de las calles viejas, aquellas travesías entre los verdes viñedos y sus amapolas y rosales, el apego de mi cuello a la tibia ternura que desprenden tus manos cuando lo rodean. Qué hago, me digo, y qué puedo hacer, sino combinar para ti una nueva textura de fragmentos perdurados, que repare la distancia desde el recuerdo de cada día compartido...
No te extrañe, pues, que piense en ti, y que piense en la historia de este amor, que es un amor nacido de viejas devociones y erigido con exploraciones recíprocas. Un amor que se sustancia en el anhelo de aprender y crecer juntos, de compartir la pincelada intelectual y el sondeo sensorial, de retratarnos el uno ante el otro desde la desnudez confesada, desde el placer de la permanente sorpresa que nos regala el simple hecho de estar vivos.
Y, ahora que pienso en ti y en el amor, recuerdo una de aquellas últimas noches: Yo inventaba una caligrafía recorriendo tu espalda, los flancos desnudos del instante, esas últimas terminaciones nerviosas que aletean rezagadas antes del sueño. Entonces te volviste para estrecharme sin urgencia, relegando tu amazónica idea de festejar el amor con una renovada conquista. Te besé en la frente y supe que era el momento elíptico del abrazo entero, del latido acompasado de los cuerpos, el musgo contra el musgo, la entrega al silencio en el sagrado anonimato de la noche... Permanecimos así unos minutos y, antes de musitarte que descanses, recordé a Kundera: aquello de que el amor no se manifiesta en la ambición de acostarse con alguien, sino en el deseo de dormir junto a alguien... Y, complacido en la belleza del sentimiento, cerré los ojos, como orando al cielo, y pensé: Así es... y que así sea.
03 junio, 2012
RESOLUCIONES
Así es que no podían faltarme listas en materia de propósitos: esas buenas intenciones que uno busca sustanciar cada vez que inicia el año o un nuevo ciclo vital. Como tengo vencido al tabaco y me saneo regularmente en el gimnasio, lo que hago es endilgarme una veintena de posibles que, en una tabla y con método, reviso mes a mes. Total que, en esa miscelánea de objetivos que listé el último diciembre, recojo un poco de todo: Desde mi intención de cocinar nuevos platos, hasta la de revisar mis contratos y seguros (y cambiar de compañía, ante el mínimo abuso tarifario), pasando por eliminar plásticos y polietilenos de mi vida, verdecer los consabidos planes solidarios o mejorar mi asistencia a las salas de cine, en caída libre desde hace años, muy a mi pesar. Pues bien, llevo mis registros con resultados aceptables, salvo precisamente en esta última cuestión. Hago arqueo de mayo y vuelvo a anotar en rojo lo de ir al cine. La razón: que me supera cohabitar la sala con decenas de personas que aterrizan en ella de merendola. A fuer de ser claro, no puedo con el hábito de apalancarse con las palomitas, los frutos secos y el medio litro de cola ante la gran pantalla, como si en pantuflas y ante la tele de la propia casa. ¿No ven estos incontinentes glotones que, al manipular sus envoltorios, al masticar y al sorber, molestan; que sus emanaciones invaden desagradablemente las narices de quienes sólo buscan disfrutar de una película? Pues bien, amo el cine, pero repruebo la suerte de merenderos que son las salas de proyección. Consecuencia: voy poco y, lo poco, en la France, donde las taquillas tienen largas colas (la cultura en Francia es un valor social; basta con entrar en una librería o acercarse a una exposición para comprobarlo) y donde la escena de alguien abriendo una bolsa con maíces tostados en medio de una peli es inimaginable. Los franchutes tendrán cosas que sí y otras que no tanto, pero en materia de cine, sea por las buenas películas que hacen, por su hábito de ir a verlas o por el civismo que exhiben durante las proyecciones, nos dan sopas con honda. Las mismas que, por lo visto, les damos nosotros a ellos en el deporte de competición; algo que me trae al pairo, y mucho más a tres telediarios de que estalle la burbuja futbolera y viendo cómo se toleran las evasiones de impuestos de buena parte de los que dan patadas al balón, sacuden la raqueta o se suben a un Fórmula-1. ¡Qué país este, mon Dieu!
Como sea, repaso con método mis resoluciones y veo que no conseguiré cubrir mi objetivo para este año en lo que concierne a ir al cine... Salvo que pida asilo cultural al otro lado de la muga y me haga ciudadano francés, como Montaigne o Voltaire. Eso sí: si pudiera ser, a condición de que me permitan seguir viviendo por aquí, en este desorientado, consumido y contradictorio país.
27 mayo, 2012
MADUROS Y GENUINOS
Supongo que el coste de intentar vivir de un modo equilibrado y eficaz, pasa por dejar jirones de candor en la cuneta. Ahora bien, pese a la pérdida de pureza y de frescura, intuyo que el quebranto personal que uno sufre no es tan definitivo. Puede que no se nos vea del todo (porque nos cubrimos), pero apuesto a que en cada uno de nosotros coexisten, con mayor o menor desahogo, el niño, la chiquilla, el gamberrete, el rebelde y cuantos hemos sido hasta ser lo que hoy somos. Y creo que tener esta perspectiva es saludable, considerando que nuestro pasado y el presente, e incluso los sueños que perseguimos, nos conforman.
Socialmente se premia la madurez bruñida de competencia, pero no confundamos nuestro desempeño funcional con la necesidad de sepultarnos en la gravedad, en la circunspección utilitaria. Somos mucho más que un rol, y la vida diaria nos suministra múltiples ocasiones de mostrarnos sin tapujos. Es ahí donde se nos reconoce; ahí, donde radica nuestra forma de ser genuinos, a pesar de los rigores del clima social y del tiempo reglamentado.
Observo en muchos de nuestros mayores el sabio retorno a la autenticidad que protagonizan. Y, viéndoles, concluyo que es sano relajar el semblante y despojarse con frecuencia de esa coraza funcional con la que uno despacha eficazmente tanto asunto inaplazable. Hasta es posible que, entonces, ese uno se sienta renovado, más en sintonía con lo que realmente es... y con lo que siempre quiso hacer de sí. Mostrarnos como somos con quienes nos quieren, es un gesto de nobleza y de autenticidad. Precisamente porque nos quieren, merecen nuestra sinceridad. Y, precisamente porque somos lo más importante que tenemos, también nosotros mismos nos la merecemos.
20 mayo, 2012
ESCOGER Y SERVIR EL VINO
La copa de vino - VermeerLas llamadas carnes blancas (pollo, pavo y otras) van bien con rosados y tintos ligeros, mientras que las carnes rojas y de caza se presentan con tintos de cuerpo, para que los fuertes sabores del plato tengan su compensación en la boca.
Los quesos, que se sirven entre el último plato y el postre, han de ir escoltados por tintos afrutados o muy jóvenes. Finalmente, el cava puede tomarse como aperitivo (mi preferencia), como vino único para acompañar el plato principal o cortejando a los dulces tras el postre.
Respecto a la temperatura del vino, existe la costumbre de servir los rosados y los blancos, y el cava, casi helados. Sin embargo, estos vinos conservan su aroma y su sabor intactos con 7º u 8º (el cava y el champán entre los 4º y los 6º), lo que significa que con ponerlos en la nevera tres o cuatro horas antes de la comida será suficiente. Luego, es cuestión de presentarlos a la mesa en una cubitera con abundante hielo.
La temperatura ideal para servir los vinos tintos es de 18º. Y hay quien sostiene que es preferible que sea algo más elevada, antes que darle un choque a la botella en la nevera, para bajarla a los 18º de rigor. En todo caso, conviene abrir los vinos tintos un par de horas antes de tomarlos para que se oxigenen, e incluso decantarlos y servirlos en una jarra, especialmente aquéllos que tienen más años, como los reservas. También es adecuado, al descorchar, despreciar en privado una pequeña cantidad de vino, no fuera que en la superficie del cuello quedara algún resto de corcho.
Finalmente, el vino suele servirse por la derecha (a la inversa que los platos) sin llenar la copa, sino hasta la mitad o un poco más. Lo usual es que al abrir una botella se dé a catar, sirviendo muy poca cantidad al más entendido de la mesa o al invitado de más edad. Cuando me ofrecen ser quien lo prueba (más por maduro, empiezo a temer, que por experto), prefiero agitarlo levemente en la copa y limitarme a tantearlo con el olfato, evitando el excesivo sabor a alcohol que tiene el primer sorbo de la botella recién abierta.
De cualquier modo, a la hora de hablar del vino y de sus propiedades, conviene ser prudente y comedido. Alrededor de este tema existe a veces demasiada ceremonia injustificada y no es nada extraño observar conductas y escuchar expresiones que son de un formalismo que llega a rozar lo ridículo. Una vez oí decir a alguien que el vino que estaba bebiendo tenía un ligero sabor a cuero, pero a cuero... de silla de montar. En fin, todo un artista.
13 mayo, 2012
SEGUIR EN PIE
Tríptico de Haywain - BoschDe modo que seguir la traducción que de todo ello hacen los noticiarios resulta insufrible. Uno llega del trabajo, escuchando los informativos en el coche, y se desinfla estremecido; luego, cena, se sienta en la sala, pone el telediario y, cuando concluye el relato de tanta adversidad encadenada, casi siente la necesidad de palparse para verificar que, en este despropósito de mundo, aún continúa ileso.
En vísperas del aniversario del 15-M, tristemente parece tan real, como nunca antes imaginé, el sombrío final de aquel poema de Benedetti:
quiere decir coraje
o no tener
dónde caerse muerto.
06 mayo, 2012
EL LOCO - Gibran
Me preguntáis cómo me volví loco. Así sucedió.
Alcé la cabeza para ver quién era y, por primera vez, el sol besó mi desnudo rostro y mi alma se inflamó de amor hacia su luz, y ya no quise tener más máscaras. Y, como si fuera presa de un trance, grité:
Así fue como me convertí en un loco. Y en mi locura he hallado la libertad y la seguridad de no ser comprendido, pues quienes nos comprenden esclavizan una parte de nuestro ser.
Pero una cosa os pido: No dejéis que me enorgullezca demasiado de mi seguridad, porque ni siquiera el ladrón encarcelado está a salvo de otro ladrón.
29 abril, 2012
UNA MALA NOCHE
—Te doy un toque si me retraso —dijo ella.
—No, no hace falta. Tendré la comida preparada para cuando...
—Bien, si no quieres que te llame, no te llamo.
—No, mujer, yo no he dicho eso...
Pasaban los días y Berta se mostraba intratable con Gonzalo. Le cercaba a preguntas, pretendiendo que le diera cuenta de todo: de lo que había hecho o fuera a hacer durante la jornada, de lo que le quería...
Una tarde fueron de compras a Carrefour y aprovecharon unos cupones promocionales para adquirir a buen precio cuchillos de cocina. Se acercaron al punto de información para canjear uno y, nuevamente, discutieron. No se ponían de acuerdo en la elección y la dependiente, joven y agraciada, hizo algún comentario que a Berta le hizo pensar que se ponía del lado de su pareja. De malos modos, entonces, zanjó el asunto cogiendo un gran cuchillo de cocina, en vez del otro más pequeño y manejable que prefería Gonzalo. Al llegar a casa, Berta seguía malhumorada, recriminándole el coqueteo que se había traído con la chica de Carrefour, y él, los ojos en blanco, sacudió la cabeza incrédulo y se refugió en el ordenador, por evitar enmarañarse en otra irracional disputa.
Así les iba, en esos días en que Gonzalo no cesaba de mover su currículo, hacer llamadas, enviar correos y buscar por la red ofertas de trabajo, mientras Berta salía y regresaba a casa huraña, suspicaz, molesta por todo.
Una noche de enfado, ya en la cama, ella resoplaba entre inquieta y rabiosa. Aún despierto, Gonzalo vio que se levantaba con brusquedad y salía del dormitorio. Decidió no hacer nada y terminó durmiéndose, para volverse a despertar a las cinco de la mañana. Como Berta no había vuelto, se levantó y echó un vistazo a lo oscuro. Debía estar en la otra habitación, una suerte de trastero con una cama. La puerta estaba cerrada, conque volvió a acostarse, esta vez sin lograrse dormir. ¿Conocía realmente a Berta...? No pudo evitar acordarse del cuchillo que habían canjeado y, en esa traidora confusión de la noche, comenzó a sentirse intranquilo, bajo una estúpida alerta que no acertaba a controlar. Total que así, entre devaneos, pasaría un par de horas, hasta que, al abrir los ojos, varios haces de luz natural le llegaron de entre las lamas de la persiana. Se levantó, la puerta del otro cuarto estaba abierta: Todo en orden; la cama, incluso hecha. Entonces fue a la cocina, donde vio los restos del desayuno de Berta y junto a ellos una nota: «He dormido mal, luego te llamo.» Bueno, al menos no parecía enfadada. Tomando un café, Gonzalo recordó sus desvaríos nocturnos y bufó sintiéndose un poco necio. Luego, fregó las tazas y, tras recoger la cocina, encendió el ordenador de la sala y se llegó a la habitación para hacer la cama, como todos los días...
Sin embargo, todo habría de cambiar repentinamente, a partir del momento en que introdujo la sábana bajo el colchón, por el lado en que dormía Berta, y casi le da un síncope cuando tropezaron sus dedos con el filo acerado del cuchillo de Carrefour.
22 abril, 2012
AMORES MICRORRELATADOS - Varios
Abrazo - SchieleHIEROFANÍAS
Y el fantasma vino corriendo y me atravesó.
Cuando quise verlo, ya no estaba.
Ahora, dos pulsos me habitan y mi sombra
algunas veces me besa en plena boca.
—Lilian Elphick—
STREPTEASE
Por favor, no te desnudes más.
Te vas a quedar en carne viva.
—Antonino Ney—
OTRA VUELTA DE TUERCA
Para los más sofisticados
(admitamos que se trata de una perversión muy cara),
la madame está en condiciones de contratar
los servicios de sus propias esposas.
—Ana María Shua—
NOCTURNO
Ellos son dos, por error que la noche corrige.
—Eduardo Galeano—
15 abril, 2012
EL CANTO DEL CUCO
Tiene su gracia que recordar el canto del cuco me infunda una cierta añoranza. Y pienso que será secuela de tener la edad que tengo, esa perspectiva que da el ir haciéndose mayor, como también brindan los años la de gozar de estos minúsculos detalles, incluso desde una razonable nostalgia. En lo que más cercanamente me atañe, he aprendido a recrearme en las cosas sencillas. Noto que a veces mi felicidad se asienta en la discreta sorpresa que experimento de ser real, de existir, y que sus exigencias no van mucho más allá de abrir cada mañana las contraventanas y volver a cerrarlas al atardecer. Esto también es bienestar: una cierta lentitud, los mil tonos verdes que motean de vida cada día de abril, y esos momentos en que contemplo las rustifinas de mi terraza urbana, mientras en algún lugar vuelve a sentirse al cuco, un año más, con su canto aflautado: dos notas breves y volanderas entre los pinos, y tras ellas, atento, el niño que llevó mi nombre... y una laguna de silencio.
08 abril, 2012
EL PÉRIGORD NEGRO
En el valle del Dordoña, se sitúan la mayor parte de los castillos y manoirs (palacetes) de la región. Varias de las localidades de esta zona figuran entre los pueblos más bellos de Francia: la bastida de Domme, La Roque Gageac, junto a un abrupto acantilado, Belvès o Castelnaud. Cualquiera de ellos, merece una relajada visita. En La Roque, por ejemplo, es obligado tomar una gabarra para navegar por el Dordoña, durante una hora, y ver desde ahí las boscosas riberas. Sobre éstas, y de cada lado del río, resaltan espléndidos los castillos medievales de Beynac y de Castelnaud.
En el valle del Vézère se puede pasar por el acantilado de la Roque Saint-Christophe, un pueblo troglodita (la Madeleine) y el pueblo de Saint-Léon-sur-Vézère, con su coqueta iglesia románica. Hay muchos monumentos y lugares que, por su notable interés prehistórico están incluidos en el Patrimonio Mundial de la Unesco. Esta opción es para quien se interese por ver y saber cómo vivían algunos de nuestros más lejanos antepasados.
01 abril, 2012
NOCHES JUNTO A TI VIVIDAS
Surca el cielo un jirón de estrellas, arrimándose perezosas a la alborada, y me amarro a un hilo de turbia realidad en la evocación última de aquellas noches que te digo, de sus ríos y caminos, de la luna que era nácar sobre plata, de los espejos que te vieron y se empeñan en retenerte... cuando ya no estás. Calla lejanamente el piano, cierro los ojos y renuncio a vigilar mis fronteras. Te busco a tientas en algún rincón del sueño y muy lentamente me extravío. Algo me dice que ahí fuera ya clarea.











