El nuevo desorden amoroso, Bruckner & Finkielkraut.
27 enero, 2008
EL NUEVO DESORDEN AMOROSO - F & B
El nuevo desorden amoroso, Bruckner & Finkielkraut.
20 enero, 2008
DEL ALAMBIQUE
PRECAUCIÓN
Donde el adulador encera,
ES CHOCANTE
POR INDOLENTES
PIEL CON PIEL
AMOLDADO
es una manera cualquiera de huir de la vida.
Y EN TODO CASO...
13 enero, 2008
PAN Y CIRCO
El gran Circo - ChagallCon todo rendibú para aficionados y adictos al medio, diré que mayormente no me interesa la tele (aún reconociendo que hay algún que otro programa sugestivo), por la sencilla razón de que mi umbral de tolerancia a la estupidez y la mezquindad humana es cada vez más bajo, y sólo cinco minutos de zapeo vespertino terminan poniéndome, tal se dice, de los nervios. Por otra parte, las noticias servidas en crudo me provocan indigestiones de pesimismo existencial, de las que tardo un rato en restablecerme, conque casi prefiero metabolizarlas por otros medios. Y en cuanto al tono general de los concursos, tertulias e incluso emisiones culturetas, digámoslo todo: he visto funerales más excitantes. Consecuencia inmediata: me protejo de ese ominoso intruso que es el televisor y casi ni lo enciendo.
Un perspicaz dijo que de las grandes obras de la literatura todo el mundo habla, aún cuando casi nadie las ha leído, y esto parecería aplicable a gran número de telespectadores, si diéramos crédito a la paradoja de que parlamentan con sospechoso conocimiento de aquello que aseguran no ver. Conque tenemos a medio país cotilleando sobre chismorreos, aunque sostenga que no ve programas que alimenten de los famosos esa gloria en calderilla que, decía Victor Hugo, es la popularidad.
¿Por qué nos llama tanto-tantísimo la atención la vida y exigua obra de fantoches, cuyo mérito esencial ha sido descubrir que es bastante más rentable inventarse una biografía, por lamentable que ésta sea, que labrarse un futuro? Cada cual sabrá qué le aportan los chalaneos de semejante peña... Y, si reconoce al menos que le distraen, que piense por un momento de qué le están distrayendo tanto, para que les llegue a conceder tamaña importancia. Por lo que a mí respecta, esto es más de lo de siempre: Pan y Circo. Así que, viendo el menú televisivo que se nos brinda, a nadie le debería sorprender que la cultura moral de un país como el nuestro tenga unas digestiones rebosadas de flatulencias, regüeldos y ventosidades.
Pues bien, aconsejo someterse a un régimen abstencionista que contribuya a eliminar esa sustancia grasienta y pegajosa que se adhiere a nuestras neuronas, cada vez que nos enchufamos al televisor. Porque pocas cosas producen mayor satisfacción que librarse de una servidumbre; sobre todo teniendo en cuenta que siempre es posible que surja algo interesante, capaz de compensar un posible síndrome de abstinencia por tele-adicción. La cosa, supongo, está en encontrar una alternativa. O sea, en preocuparse por dar con ella. Digo yo.
Post Scriptum: La expresión Pan y Circo pertenece a una de las sátiras del poeta romano Juvenal, que describía la costumbre de los emperadores romanos de regalar trigo y pases para los juegos circenses, buscando distraer al pueblo de los problemas de la política.
06 enero, 2008
PROSEGUIREMOS - Whitman
«Esta mañana, antes del alba, subí una colina para mirar el cielo poblado, y le dije a mi alma:
—Cuando abarquemos esos mundos, y el conocimiento y el goce que encierran, ¿estaremos al fin hartos y satisfechos?
Y mi alma me dijo:
—No, una vez alcanzados esos mundos, proseguiremos el camino.»
Walt Whitman.
30 diciembre, 2007
TODO A PULMÓN
El abrazo - GenovésPor ese motivo y porque, de un modo que aún me sorprende, siento que os quiero, deseo fervientemente que entréis pletóricos de vida en el nuevo año. Y que lo hagáis con fe, a pesar de que en ocasiones se nos haga difícil mantenernos en este viaje y el esfuerzo requiera que lo entreguemos todo, todo a pulmón.
Gracias por vuestra maravillosa complicidad; os abrazo, y lo hago sin fisuras, de corazón.
23 diciembre, 2007
UN LUGAR EN EL UNIVERSO
Noche Estrellada - Van GoghTal vez Dios efectivamente descansó aquel séptimo día, después de crear un Paraíso perfecto para un hombre y una mujer imperfectos; y supongo que desde entonces, en el lugar recóndito del que te hablo —acaso no lejos del asteroide B-612 de El Principito—, continúan acumulándose sin tregua ni concierto las sencillas historias cotidianas de amor y ternura que, abortadas por nuestra humana mezquindad, no nos hemos consentido vivir... Quizá, entonces, porque me resisto más que nunca a seguir perdiendo cuanto no sé o acierto a dar o compartir, hoy pretendo nombrarte de manera especial. Llevo un tiempo asomándome al mundo desde este alféizar y, consciente de lo mucho que te debo, he sentido la necesidad de hacerte presente, según me he levantado temprano para recuperar este texto, escrito a medias y olvidado en la oscuridad de un cajón. Después, mentalmente he configurado una lista que te incluye: la de los de casa, la de mis amigas y amigos, la de quienes dejáis vuestros entrañables comentarios y correos o anónimamente transitáis entre las líneas que milagrosamente traduce en palabras este complejo sistema de signos y guarismos que nos enlaza. He pensado en ti, y he salido de buena mañana a darme un dominical paseo con un humor estupendo, decidido a compartir contigo este sentimiento íntimo de ilusión por vivir...
Por todo esto, quiero ahora significarte y darte las gracias, porque me animas a no enviar las cosas que buenamente puedo dar, a ese retiro del universo del que al principio te hablaba: un lugar ignoto que no estará muy lejos del asteroide que un día abandonó el Principito y al que finalmente hubo de regresar, para seguir cuidando su delicada flor... Ese maravilloso Principito que todos y todas alguna vez hemos sido, y cuya feliz ingenuidad probablemente, todavía hoy, cobijamos en algún rincón soleado de nuestro corazón.
16 diciembre, 2007
LOS OJOS MÁS BELLOS - G. Ruano
«Esta vida me ha enseñado que no hay que insistir sobre la belleza de las tierras, de las criaturas ni de las cosas. Que debería uno tener el valor estético de ser siempre y en todo viajero, sólo viajero, porque al final el mejor recuerdo es el de aquello que no se tuvo nunca, y los ojos más bellos fueron los ojos que en una madrugada lívida vimos desde nuestro vagón de ferrocarril, en la ventanilla de otro tren que se cruzaba irremisiblemente con el nuestro.»
César González Ruano (Madrid, 1903-1965)
02 diciembre, 2007
ÚBEDA
Tuve el placer de conocerle personalmente, hace ahora siete años, en la que fue su segunda exposición en la galería de Aitor Urdangarín, de Vitoria. Me pareció una persona afable y campechana, que tenía un modo de pintar, un poco al estilo onírico y casi surrealista de Chagall que, desde que fui conociendo su obra, me encantó. Lo suficiente como para centrar mis esfuerzos (económicos) en adquirir uno de sus cuadros, algo que llegó algún tiempo después. Y es que el regalo que me hice hace una década, por dejar de fumar, fue el de dedicar todo aquel dinero que ya no gastaría en tabaco, a darme el capricho de tener algo que siempre me ha cautivado: la pintura. Úbeda fue mi primer objetivo cumplido, y por esto, también, le guardo un especial cariño. A raíz de aquella compra, mantuve cierta relación con él (nos felicitábamos las navidades) y precisamente guardaba la ilusión de volverle a ver... porque en este mes de diciembre está prevista la inauguración de una nueva exposición suya en la galería de Aitor. Lamentablemente, Agustín Úbeda ya no estará en la presentación, como en otras ocasiones, tomando un vino y departiendo con sus admiradores. Permanece su obra, en un montón de paredes, de galerías y museos (más de 60) del mundo.
En su recuerdo, me complace enormemente incluir en esta página una fotografía del cuadro suyo que tengo en casa: Lento Nacer.
Post Scriptum: Hoy es 3 de diciembre y al abrir El Alféizar me he emocionado al ver, entre otros, un cálido comentario de Coral, hija de Agustín Úbeda. Como no quiero que pase inadvertido, porque en él va transcrita la hoja que se leyó en su incineración, la he sacado de su sitio para compartirla con quienes os acercáis hasta aquí.
Hoy nos miran tus cuadros, tus hombres barrocos, tus mujeres desnudas, tus pájaros solemnes y tus flechas, que señalan hacia el infinito y hacia cada uno de nosotros y nos dicen, y nos gritan, que estás dulce, que estás explorando nuevos colores, nuevas formas, nuevas vidas. Tu vacío lo llenarán tus cuadros, porque en cada pincelada estás tú, más infinito que nunca, más genio que nunca, más sabio que nunca… Allá donde estés queremos decirte que te queremos, que sólo nos queda el consuelo de tu arte… pero todavía, y de momento no nos es suficiente, te echamos YA tanto de menos… Mándanos mucha energía, que la necesitamos, VUELVE y termina tu cuadro… En estas circunstancias seguro que tendría alguna palabra ingeniosa que nos haría reír, que nos haría reconfortarnos, tenía un don especial para hacerse querer…
Tu mujer, tus hijos, tus hermanos, tu familia y amigos te queremos y te tendremos siempre con nosotros. Siempre nos quedará tu arte y tu amor… Besos con sabor a pasteles de chocolate.
Coral.
25 noviembre, 2007
CATÁSTROFES
Entonces es cuando uno se pregunta si este manejo cuasi amarillista del drama humano suscita realmente algún tipo de respuesta comprometida en el espectador. Y es que suscitando una ola de emociones pasajeras, cada vez que se origina una catástrofe, tal vez se consiga un mayor grado de sensibilización con el dolor y una puntual captación de fondos y adhesiones para una causa, pero no una acción moral efectivamente transformadora. Porque sólo se estimula la compasión, y no la comprensión del hecho: La imagen es definitivamente asimilada por el sufrimiento, quedando fuera de la misma el contexto en que se desarrolla. En consecuencia, cedemos a la pura piedad, a la vez que, casi sin otra perspectiva, renunciamos a un mayor compromiso. Y no se debe ignorar que con frecuencia las catástrofes no únicamente tienen raíces naturales, sino también políticas, ligadas a las posibilidades y capacidades humanas, físicas o tecnológicas que hacen tan vulnerable a una determinada región ante el acaecimiento de un desastre de cierta magnitud.
Por todo esto, los medios de comunicación, en general (y muy especialmente la televisión), deberían hacer un esfuerzo deliberado por ir más allá de ofrecernos imágenes. Tendrían que investigar, aproximándose a la contextualización de los hechos y a la búsqueda de responsabilidades, que inexcusablemente deberían formar parte de la noticia. Y deberían acercarse a la realidad, sin temor a la denuncia. Quizá así pueda quedar en algunos telespectadores un poso firme y permanente de compromiso, un tiempo después de que la actualidad sepulte la última catástrofe y se seque esa lágrima postrera que el sufrimiento de las víctimas nos hizo derramar en el telediario poco de antes de cenar.
18 noviembre, 2007
VIDA
Vuelo - BensonDejo la ventana, dejo el libro que sostenía entre las manos. Dejo la página marcada, la puerta entornada al silencio, dejo todo y me abandono hacia el milagroso encuentro que tiene lugar cuando coronas este día al que me aferro antes del sueño. Y, sentándome, te pienso, Vida, te respiro... Y, mientras te pienso y respiro, quiero encarnar cada segundo, significarlo en esta noche y empaparme de un tiempo que deroga los relojes y me arranca de dentro un tañido, un arrebato y un alocado vuelo. Cientos, miles de sensaciones revolotean nómadas como diminutas grullas, van hendiendo el silencio de mi estudio y descienden hasta el humedal del folio blanco en que bosquejo un rostro de mujer que ponerte, Vida; alígeras aves acuáticas que chapotean en este lago de papel y lo fecundan de palabras... Hasta que, por fin, te vislumbro. Según corre la tinta azul, más y mejor te veo. Ahora tu imagen de hembra y mis sensaciones se entretejen y confunden, y aquí se da el prodigio, cuando comienzan a germinar los términos en que te pienso...
Me recuesto en el respaldo de la silla y respiro hondamente. Miro los trazos y tachaduras de esta hoja, miro el libro que leía y la ventana, miro la noche cerrada y contemplo el lento suicidio del otoño arrojándose al pasado en una heladora despedida de hojarascas. Miro a mi alrededor, sin detenerme en nada concreto, y te retengo, Vida. Cuando repito tu nombre, suena como el eco de una nota tibia en el sagrario de mi mente. Y te digo que aquí estoy de nuevo, yo que soy quien tras los cristales callaba, el taciturno, sí, el misterioso... y también, sin embargo, quien ahora sonríe, como cada vez que te invocan las palabras perdidas y, en una suerte de letanía, se agitan las alas de mil aves que te trazan y representan.
Apago la luz y me fundo en el silencio y en la noche que yace tras la ventana. Miro la hora y pienso en acostarme. Dulcemente aturdido, siento que soy dichoso sin urgencias, cuando una vez más escribo secretamente y, colmado de gratitud por lo que recibo, lo hago ante, para y por ti: Vida.
11 noviembre, 2007
SOBRE EL ARTE Y LA CRÍTICA
Luna - Marta GarraldaSOBRE EL ARTE DICEN...
Hay más divinidad en el arte que en la ciencia;
la ciencia descubre, el arte crea.
JOHN OPIE.
Una obra nunca se acaba, se abandona.
MIGUEL ÁNGEL BUONAROTTI.
PERO TAMBIÉN...
La escultura es aquello con lo que tropiezas
cuando retrocedes para mirar un cuadro.
BARNETT NEWMANN.
Lo malo de la pintura abstracta es que hay que molestarse
en leer el título de los cuadros.
OSCAR PIN.
Debe ser hermoso; no se entiende nada.
JEAN BAPTISTE POQUELIN «MOLIÈRE».
Y LUEGO ESTÁ LA CRÍTICA...
Los críticos son los eunucos del arte;
hablan acerca de lo que no pueden hacer.
PEHMAN.
La diferencia entre la crítica constructiva y la destructiva es muy sencilla:
La primera es la que uno hace;
la segunda es la que le hacen a uno.
FRANK WALSH.
En los mejores días del arte no existían los críticos del arte.
OSCAR WILDE.
04 noviembre, 2007
CUIXART
Podría extenderme largamente, con información sacada de los medios periodísticos de estos días, pero casi prefiero, sin más, dejar aquí cuatro líneas y un par de cuadros. Diré sólo que creó el grupo Dau al Set, en la Barcelona de mediados los años 50, con varios pintores entre los que se encontraba su primo, el también hoy tan reconocido Antoni Tàpies.
Os invito a localizar parte de su obra en Internet y a visitar, si pudierais, su Fundación en la Plaça Montcada de Barcelona.
28 octubre, 2007
DÉDALUS Y YO
Nemesius - Modest CuixartAl caso, también decidí disfrazarme para la ocasión: Siendo crío (en casa teníamos la colección El Mundo de los Niños, uno de cuyos tomos era Mitos y Leyendas), me gustaba leer la historia de Dédalo y su hijo Ícaro, representando el viejo anhelo humano de volar..., aunque ellos lo hicieran para escapar del rey Minos y de Creta, cuyo laberinto el propio Dédalo había edificado. Cien años más tarde, leí el Ulises de Joyce, en cuyas páginas mora Stephen Dedalus, un estudiante británico en el Dublín de 1904, reflexivo y tímido, que evoca sus proyectos juveniles con el corazón a veces abatido, y siempre preocupado por encontrar la verdad. Pese a que mi cercanía al estudiante inglés y al arquitecto griego no fuera traducible en términos de un especial parecido, mientras yo elegía el calzado para iniciar mi nueva andadura, ambos me iban a prestar no sólo su nombre sino lo esencial de su indumentaria: un corazón para soñar y unas alas para volar.
De manera que El alféizar comenzó a ser mimado por Dédalus, mi alter ego, quien se mostraba en la red con mayor o menor inmediación, cada vez que yo giraba la falleba para abrir la ventana desde la que miro y escribo este cuaderno. Y sólo hace unos meses me asomé a ella en persona para editar alguno de los aforismos de ese Mi prontuario que, a golpe de inofensivos chispazos, voy componiendo. Luego, tal y como hube aparecido, volví a mi madriguera para ocultarme de nuevo, como un ratoncillo.
Sin embargo, días atrás un amigo me decía: «¿Y por qué no le pones, a lo que haces, tu propio nombre?» Sin una respuesta a mano, más allá del no-lo-sé, me pregunté: «¿Y por qué no...?» Conque llegado a este punto, me he animado a hacerlo. Nada sustancial ha cambiado; simplemente ahora doy la cara con mi nombre real... Y esta misma explicación podría perfectamente estar de más. Pero me ha apetecido dedicar unas líneas a mi otro yo, ése tras el que, confiadamente, me he guarecido durante un buen tiempo: A mi entrañable Dédalus, quien, a buen seguro, permanecerá fisgando sobre mi hombro cuando borronee cuatro notas o abra la ventana para asomarme a El alféizar.
En su nombre y en el mío propio, agradezco la cercanía, que tanto nos conforta, de cuantos nos leéis. Porque, estando ahí, si algo tengo claro es que lo que ambos hacemos os pertenece.
21 octubre, 2007
PERSONAJES - I
Kiwa - GuayasamínEL ATASCADO
La resaca del amor le llevó a llorar hacia dentro.
Por eso engorda su angustia: porque retiene líquidos.
EL COHERENTE
Nadie supo qué le hizo dimitir al político honrado:
Si la conciencia de sus límites o los límites de su conciencia.
EL SOÑADOR
El viejo combatiente tenía un pequeño jardín, que era su patria.
Cultivaba cuatro principios y un puñado de ilusiones.
EL ESTRATEGA
Se vengaba sin vengarse.
Era lo que más humillaba a sus enemigos.
EL LOCO
Según dicen, comenzó distanciándose del mundo.
Hasta que un día terminó por ausentarse de sí mismo.
Llegó la parca a buscarlo y le halló sentado en el retrete.
Rezaba la esquela del militar que murió en Acto de Servicio.
14 octubre, 2007
ACEPTAR
Los recién casados - Marc ChagallA título personal, intuyo que para crecer humanamente es preciso saber aceptar; aceptar la realidad por dura o dolorosa que sea. Y, en este empeño, apuesto a que uno se puede preparar, porque soy un convencido de que, a aceptar —como a casi todo—, se aprende. Cuando pienso en lo que comento, concluyo que, por más que parezca una paradoja, aceptar es empezar a cambiar. Viene a ser concederse una nueva oportunidad. Si algo ocurrió en el pasado y uno hizo lo que pudo, ha de reconocer la situación, conciliarse consigo mismo y mirar hacia delante, hacia los nuevos caminos que ante sí se le abren. Lo cual nada tiene que ver con el hecho de resignarse, que es una forma de dimitir que esclaviza, porque mantiene a quien sufre rumiando su desgracia y especulando sobre lo que pudo haber sido y no fue, y lo demora y lo deja inmóvil, varado en la auto-conmiseración. Aceptar, al contrario que resignarse, es ver que existe una salida. Por lo tanto, aceptar libera.
Así, vivir en el presente, abrirse a él y experimentarlo sin reservas, tiene que ver con aceptar, del mismo modo que aceptar es, también, ver y apreciar cuáles son nuestros pensamientos, sentimientos y emociones, y consentir que emerjan, reconocerlos tales cuales son, amistarnos con ellos, apropiárnoslos. Es este sentido, aceptar es absorber e incorporar, metabolizar. Es, en definitiva, fluir en el aquí y el ahora, en la realidad, y también sentir que el otro existe; saberlo y demostrarlo con una actitud positiva; comprender que la ecuación más universal y sencilla admite asimismo otro resultado: A + B = B + A.
Aceptar es todo esto y más, mucho más.
Al caso, confieso que mi agenda anual, con la que a diario me muevo, está encabezada desde hace ya muchos años por una vieja y conocida oración:
“Que Dios me conceda serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar; valentía para cambiar las que sí puedo, y sabiduría para ver la diferencia.”
Cuando la releo, recuerdo que aceptar viene a ser también dejar de lado la urgencia, sosegarse, extraer vetas de esperanza de esa mina interior nuestra, en la que resguardamos del mundo nuestra intimidad más privativa y nuestros principios e ilusiones, los que son nuestros más preciados tesoros... Y me atrevo a decir que aceptar es saludable, y bueno, porque además funciona.
En resumidas cuentas: A veces creo, cuando pienso en la felicidad, que saber aceptar es la clave.
07 octubre, 2007
LOS TRES FILTROS
—Sócrates, ¿sabes lo que escuché ayer acerca de uno de tus amigos?
—No, desde luego, pero espera un minuto —le interrumpió el filósofo—. Antes de contarme nada, quisiera que pasaras una pequeña prueba. Yo la llamo el triple filtro.
—¿Triple filtro?...
—Eso es —continuó Sócrates—. Puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a decirme de mi amigo. Verás —prosiguió el filósofo—, el primer filtro es el de la verdad. Sólo dime: ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a contarme es cierto?
—No —reconoció el hombre—; sólo escuché hablar sobre ello y...
—De acuerdo —dijo Sócrates—. Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el de la bondad: ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?
—Me temo que no. Al contrario...
—Entonces, deseas contarme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto... Y, sin embargo, podría querer escucharlo, porque queda un tercer filtro: el de la utilidad. La pregunta pues es ésta: ¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo?
—No, tampoco. Tengo que reconocerlo.
—Pues bien —concluyó Sócrates—, si lo que deseas contarme de él no es cierto, ni bueno e incluso no es útil... ¿para qué crees que querría saberlo?
Realmente no sé si este diálogo, que se atribuye a Sócrates, es fiel. Ni siquiera sé si se produjo realmente. Me llegó hace unos meses por correo electrónico y confirmo que ha sido objeto de publicación en otras páginas de la red. Esto me lleva a pensar que, probablemente, lo conocéis... Sin embargo, al releerlo me ha apetecido editarlo, porque supongo que no está de más una lectura de refresco. Personalmente me mueve a revisar mi propia actitud ante mis amigos y por esto le doy un especial valor. Cuántas veces escuchamos comentarios negativos sobre personas a las que queremos... ¡y no hacemos nada! Como pienso que es importantísimo cultivar nuestros afectos más cercanos y, desde luego, cuidarlos, lo publico. Porque pienso que “los nuestros” son lo más preciado que tenemos.







